¿Una nueva guerra fría?

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La Bolsa de Nueva York finalizo con numeros dispares a pesar de haber logrado otro récord intradiario los índices de referencia S&P 500 y Dow Jones de Industriales. Los mercados bursátiles en general se recuperaron en la semana, tras el impacto del tema arancelario, que mantienen Estados Unidos y China, todavía no resuelto. Más adelante ampliamos.

El dólar se apreció el viernes frente a la mayoría de otras monedas de importancia aunque su caída semanal fue la mayor en siete meses. En este contexto el índice Dow Jones de Industriales finalizó en 26.743,50 puntos, subiendo el 0,32%, el S&P500 se situó en los 2.929,67 puntos, bajando el 0,04%, y el Nasdaq Composite depreciándose el 0,51% llegó a los 7.986,96 puntos.

En tanto, las Bolsas europeas operaron con su mayoría de índices en alza: Londres subió 0,5%, Fráncfort 0,7%, París 1,1% y Madrid 0,2%.

El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró ganando el 0,8%.

El viernes último decíamos "que la sangre no llegó al río" en lo que respecta a las escaramuzas arancelarias y que ya no se le da tanta importancia al tema desde el sector inversor. Pero pareciera ser que el futuro no está tan claro. Trump está convencido de que Estados Unidos está ganando su guerra comercial con China, pero entre los analistas, los empresarios y los inversores se va afianzando una convicción mucho más sombría: que las dos mayores economías del mundo están en las fases iniciales de una nueva Guerra Fría económica, que podría prolongarse mucho después de la salida de Trump de la Casa Blanca.

"Esto va a durar mucho", les advirtió el megamillonario presidente del Grupo Alibaba, Jack Ma, a los inversores chinos en Hangzhou, China. "Los que esperan una solución a corto plazo no la tendrán."

Esta semana, Trump intensificó su batalla comercial con la imposición de aranceles por u$s200.000 millones a los productos chinos, y amenazó con ponerles impuestos a todas las importaciones desde China, si este osaba tomar represalias.

Kevin Rudd, exprimer ministro de Australia y experto en asuntos chinos, dijo en una entrevista que 2018 marca "el inicio de una guerra de otro tipo: una guerra comercial, una guerra de inversiones y una guerra tecnológica entre las dos mayores superpotencias del siglo XXI, cuyo desenlace es incierto".

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