"Vemos al nuevo papa con muchísima esperanza, porque venimos de un continente con mucha inequidad, es un momento de gracia", explicó emocionada Susana Montalvo, una tucumana de 45 años que viajó a Roma a ver a "su" papa.
Entre un mar de banderas entre las que no faltaban las de San Lorenzo, Francisco hizo su primera aparición en el papamóvil sin blindaje, aclamado por los fieles, en un ambiente de fiesta, pero también de gran solemnidad que se prolongó durante una misa de casi dos horas.
"El papado de Francisco será una gran revolución para la Iglesia, pero, más que eso, para los pobres en Sudamérica y en todo el mundo", afirmó la monja salvadoreña María Lourdes, de 36 años. La esperanza de un cambio y de una Iglesia dedicada a los pobres está en boca de muchos fieles venidos de todo el planeta. "El Papa ha enviado un mensaje muy potente a los poderosos, pero no estoy seguro de si le escucharán", explicó por su parte Willy Kuut, un sacerdote de la República Democrática del Congo, un país que ha vivido décadas de guerra.
"Me ha ganado el corazón con su ejemplo, su alegría; es un papa que motiva vocaciones. Es un papa latino, como la Iglesia de allí, como su gente", dijo entusiasmado Wagner, un joven seminarista brasileño afincado en Roma.
Para muchos, el cambio de tono y de estilo respecto del papa alemán Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), que renunció a su pontificado, es casi una revolución en una institución golpeada en los últimos años por varios escándalos.
"Lo veo muy comunicativo, muy sencillo, muy llano, es muy distinto del otro", evaluó José María, un joven español de Cádiz, estudiante Erasmus (de intercambio de estudiantes en Europa) de veterinaria.
El Papa, que desde su primera aparición recordó que también es el obispo de Roma, supo ganarse el afecto de los miles de romanos que asistieron a la misa a pesar de que no es día festivo en la capital italiana. "Es un papa mundial, que se dirige a todos, pero también romano. Aportará renovación con su simplicidad", explicó Felice Bonaugura, de 73 años, que viste una elegante corbata para la ocasión.
"Hemos oído muchas cosas sobre cómo Francisco quiere ayudar a los pobres; sólo el tiempo dirá si las cosas cambiarán para mejorar", afirmó Riccardo Monteverde, un italiano de 32 años, que conoce bien la pobreza, porque trabaja en un refugio para indigentes de Roma.
Los vendedores ambulantes ofrecían por dos euros fotos de Francisco en las que aparece solo o junto a Juan Pablo II, pero sin rastro del ahora papa emérito Benedicto XVI.
| Agencia AFP |


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