13 de marzo 2009 - 00:00

Una reconciliación que toma vuelo para la Davis

Como en los buenos y no tan viejos tiempos. Del Potro se abraza con Nalbandian, tras un triunfo en la Copa Davis.
Como en los buenos y no tan viejos tiempos. Del Potro se abraza con Nalbandian, tras un triunfo en la Copa Davis.
Una gran amistad -la de Luis Lobo y Franco Davín- pudo torcer el destino de una relación casi quebrada entre dos tenistas: David Nalbandian y Juan Martín del Potro.
Cuando el domingo se cerraba la serie de Copa Davis ante Holanda, con un contundente triunfo por 5 a 0, el capitán Modesto «Tito» Vázquez decía en la conferencia de prensa final, palabras más, palabras menos, que sabía que Lobo sería el nuevo entrenador de David Nalbandian y que jugaría un papel fundamental para organizar la tan esperada y necesaria reunión entre las dos principales raquetas del tenis argentino.
Además, Lobo es coach de Juan Mónaco, quien, a su vez, tiene una excelente relación tanto con Nalbandian como con Del Potro.
Vázquez no es un visionario ni mucho menos, pero su experiencia y el conocimiento de los profesionales en cuestión le hacía avizorar un futuro más próspero. Y no se equivocó.
Al día siguiente, Lobo arreglaba su contrato con el cordobés, quien confirmaba su participación en Indian Wells.
También, el mismo destino quiso que tanto Del Potro como Nalbandian se reconciliaran. Viajaron los dos el martes por la noche con la misma compañía, pero en distinto avión. Al llegar a Dallas se encontraron Nalbandian-Lobo con Del Potro-Davín. Como ambos coach son amigos y tienen una relación comercial (un club de tenis en Capital Federal), comenzaron a hablar. Lo mismo ocurrió con Nalbandian y con Del Potro. Los cuatro tomaron el mismo vuelo hacia Palm Springs y, a más de 10.000 metros de altura, el cordobés y el tandilense decidieron cerrar el capítulo de las hostilidades: tomaron la decisión de anotarse para jugar juntos en dobles.
No importa hasta qué ronda llegarán ambos. Nalbandian está ranqueado en dobles en el puesto 125, con 40 partidos ganados y 50 perdidos, mientras que Del Potro figura 250, con un torneo en su haber (junto al estadounidense Travis Parrot en Indianápolis 2007) y 13 partidos ganados y 15 perdidos.
Más allá de la estadística, lo importante es que la unión Nalbandian-Del Potro, Del Potro-Nalbandian, es una buena y saludable noticia para el equipo argentino de Copa Davis, que en julio deberá enfrentar (de visitante) a la República Checa.

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