La cuestión no es tanto que el Dow arrancara la semana retrocediendo el 0,38% para estacionarse en 10.174,41 puntos, sino que en los primeros 20 minutos de operaciones llegó a trepar el 0,89%. Las razones del optimismo mañanero: una serie de anuncios en el frente de M&A. Las razones del pesimismo de la tarde: nada en especial, salvo la falta de interés de los inversores (menos de 870 millones de acciones en el NYSE). En definitiva, nada nuevo. Hace un tiempo que venimos mencionando que se habla de una posible burbuja especulativa en el mercado de bonos, pero no hemos ahondado casi nada en el tema. De existir, los rendimientos obtenidos durante los últimos años sugieren que se trataría de una burbuja racional. El primer problema es que la burbuja estaría siendo alimentada por un volumen de dinero casi sin precedentes. Si bien ex-ante no sabemos cuándo ni por qué, es claro que en algún momento los fondos dejarán de fluir. Pero esto no significa per se que la burbuja vaya a explotar. Tradicionalmente las burbujas de bonos como la de 1993 parecen haberse pinchado por cuestiones inflacionarias, pero hoy ese escenario no se ve en lo inmediato. Hay otros factores, como los cambios regulatorios que pincharon la burbuja de los bonos chatarra en los 80. Quedamos entonces frente a tres alternativas: a) existe la posibilidad de que en algún momento el Gobierno norteamericano se vea en dificultades para hacer frente al pago de su deuda; b) que enfrente dificultades para colocar su deuda o c) un movimiento de histeria colectiva. Lo importante de todo esto es entender que si estamos frente a una burbuja, la culpa de que se forme es del Gobierno.
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