No fue una buena (o, al menos, no fue oportuna, porque se dio en el 70° aniversario de la invasión rusa a Polonia) la decisión del presidente Obama de dar de baja el Escudo Misilístico que se estaba armado en el este europeo. Es que aun dejando de lado los resquemores que esto crea en el Viejo Continente, no está claro si se hace con la intención de frenar el armamentismo iraní o para demorar un inminente ataque israelí sobre la antigua Persia. Como sea, no pareció ser una buena señal para nadie. Afortunadamente, esto se conoció luego del cierre de las operaciones, así que poco y nada influyó en el 0,08% que retrocedió el Dow al cerrar en 9.783,92 puntos. De no ser porque el volumen negociado sobrepasó de 1.500 millones de papeles en el NYSE (el mayor en lo que va del mes), la verdad es que deberíamos hablar de un día neutro más que de una auténtica baja, pero no fue así. Motivos para justificar la falta de entusiasmo tuvimos muchos. Por un lado, con una suba del 62% para el S&P 500 desde que comenzó el rally, estamos extremadamente cerca del mágico 2/3 de recuperación que admiten los seguidores de as teorías de Elliot, antes de que el mercado inicie un reajuste. Claro que también pueden haber pesado los vencimientos en contratos derivados de hoy y que pueden haber disparado una corrección anticipada (normalmente -en más del 60% de los casos-, la rueda posterior a el vencimiento de futuros y opciones suele ser bajista).
Los desilusionantes números de Oracle y FedEx seguro que no contribuyeron a impulsar los ánimos, mientras la recuperación del dólar y la consiguiente caída de los commodities hicieron otro tanto. No sabemos si la baja continuará en las próximas horas o días, pero seguramente es oportuno comenzar a plantearnos si el impresionante rally que hemos vivido será capaz de justificarse con la recuperación económica que tenemos por delante.
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