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Una rueda que dejó demasiadas dudas

El malhumor inicial se relacionó con algo que tampoco podemos decir que fuera sorprendente. Si la venta de viviendas usadas (del mes pasado) marcó el lunes un mínimo casi sin precedentes, resultaba casi cantado que pasaría otro tanto con la venta de casas a estrenar.
Si sumamos esto a que las órdenes de bienes durables también estuvieron debajo de lo estimado por los analistas, es claro que la baja inicial de las acciones tenía más de una excusa. Más difícil es buscarle alguna causa concreta al repunte que comenzó a eso de la una de la tarde, cuando empezó a sentirse la presión de los alcistas (el volumen del NYSE, sin ser nada extraordinario, fue de 1.114 millones de acciones).
¿Los motivos? De manera puntual, nada evidente. Podemos escudarnos entonces en una eventual reacción a la baja de las cuatro ruedas anteriores o a lo que mencionamos al principio de este comentario.
Pero esto no explica la fortaleza que evidenciaron durante toda la jornada las empresas constructoras, que ganaron casi el 4%, ni el 1,56% que ganó el Russell 2000 y el 0,84% del NASDAQ.
Hay veces en que es mejor no perder demasiado tiempo tratando de entender por qué una rueda baja o sube y aceptarla como fue, esperando que el tiempo nos dé la respuesta.


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