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Una tendencia que pisa fuerte en Latinoamérica
• Legalidad versus precariedad
Tras la sanción de la reforma laboral, Brasil se convirtió en faro para el resto de América Latina en materia de tercerización laboral.

América Latina figura es uno de los destinos más populares de la tercerización. Y mucho tiene que ver la cercanía geográfica con Estados Unidos. Las estimaciones para Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y México evidenciaron que entre un 30 y 40 por ciento de los asalariados formales están involucrados en distintas formas de subcontratación. En Ecuador el rango se mueve por encima del 40 por ciento. Mientras que en la mencionada Colombia, alcanza el 50 por ciento.
Perú no se queda atrás. En la actualidad ocho de cada diez empresas encontraron en la tercerización el camino hacia una mayor productividad tanto en la división de trabajo eficiente como también la especialización del capital humano. De esta manera, las compañías que más buscan tercerizar son las mineras y petroleras, el servicio retail y consumo y la agricultura y la construcción.
Años atrás la tercerización de actividades empresariales era la excepción, en la actualidad es casi una regla internacional. Más del 80 por ciento de las grandes empresas en Europa, Asia y América del Norte tiene algún tipo de acuerdo de tercerización según una encuesta realizada por la consultora Bain & Company. De estos, la mitad, los hacen a través de una organización de otro país, una off shore. ¿Los motivos? Son variados. Un artículo del New York Times lo explica a partir de las ventajas comparativas, uno de los conceptos más básicos de la teoría económica, según la cual los países y las compañías deben delegar la producción de bienes y servicios de menor valor, aún si los pueden producir más eficientemente.
¿El resultado? Más simple. Pese a que este tipo de modalidad afecta los derechos laborales, un estudio realizado por Business Technology Labs clarifica en lo que refiera a términos económicos: las empresas que delegan sus servicios tienen un mejor rendimiento que aquellos que no lo realizan con ahorros que van del 25 al 40 por ciento.
De esta manera, Latinoamérica va, de a poco, rumbo a formar parte del resto del mundo en lo relacionado a la tercerización laboral. Una modalidad que, pese a que avanza, no cuenta con el respaldo del ámbito gremial con motivo de los diferentes derechos que se pondrían en riesgo a partir de este tipo de contratación.


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