11 de marzo 2014 - 10:22

Urribarri en raid para desafiar a Scioli y alardear de pureza K

• Visitó San Antonio de Areco con intendentes del FpV bonaerense

El gobernador Sergio Urribarri ayer con el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, en un encuentro que presenta al entrerriano ya en campaña para 2015. Los acompañó el artista Mariano Draghy.
El gobernador Sergio Urribarri ayer con el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, en un encuentro que presenta al entrerriano ya en campaña para 2015. Los acompañó el artista Mariano Draghy.
 - Yo vengo para que me conozcan...

Sergio Urribarri, campechano, habla sin protocolo. Voló hasta San Antonio de Areco, el antiguo y criollo pueblo que se derrama sobre la Ruta 8, para pararse frente a unas 150 personas que lo escuchan respetuosas y sólo al final, como cuando languidece un show correcto, se entregan al bullicio de la Marcha Peronista. Cantan con una euforia impropia para el atardecer de un lunes.

Urribarri visitó Areco como parte de un plan sistemático para resolver lo que, asume, es su principal déficit en la meta política de alcanzar la fantasía presidencial: el desconocimiento público de su figura y la falta de masividad.

- Encima tengo un apellido jodido, cuatro erres -ríe, en un verso muchas veces dicho- Me acuerdo que cuando empecé me decían Ulibarri. Hasta Néstor, cuando me llamó para el acto del campo frente al Congreso, me dijo Ulibarri.

Pausado, entre frases duras y aportes simpáticos, invoca esa fragilidad como un elemento que tiene un sesgo político. "Soy poco conocido pero no voy a ser un candidato mediático: voy a ir a todos los medios que me inviten, pero no voy a ser un mediático...".

El gobernador encaró ayer un episodio inédito en la última década: un dirigente del peronismo K no bonaerense se zambulló en la provincia de Buenos Aires, escoltado por bonaerenses, para tratar de darle volumen y visibilidad a su pretensión de convertirse en sucesor de Cristina de Kirchner.

Justo en la provincia que es la base de las dos figuras que, según las encuestas, tienen mayor intención de voto: Daniel Scioli -a quien se referirá como "el gobernador de esta provincia", sin nombrarlo- y a Sergio Massa. Como crítica a ellos dos, entre guiños, dijo antes lo de que no será un mediático.

Francisco "Paco" Durañona, alcalde de Areco, ofició de anfitrión junto a los intendentes Juan Patricio Mussi (Berazategui), Francisco Echarren (Castelli) y Eduardo Bucca (Bolívar), que forman Los Oktubres, un combo de dirigentes jóvenes que se recorta, al menos en su imaginario, como reservorio del purismo K.

Una melodía para los oídos de Urribarri que en su hoja de ruta para llegar a 2015 está tatuada la pertenencia ultra- K, la condición de ser -o autoconsiderarse- el más K de los presidenciables. Detrás se agazapa un dato estadística. Cerca de Urribarri creen que un 30% de los votantes son cristinistas y que ese universo de avales le garantiza el pasaje a la primera vuelta porque Scioli, el obvio rival al que en Areco ni nombró pero que temprano castigó elegantemente por radio, dividirá votos con otros postulantes de centro o centroderecha "como él".

Es una teoría íntima, que apenas vocean a su lado, precavidos aunque sin rodeos, Urribarri dice que no tiene "nada que ocultar" y "cuando se den las circunstancias me voy a largar a competir como precandidato a presidente". Para eso, por supuesto, llegó hasta este pueblo al que prometió volver el 10 de noviembre para la Fiesta de la Tradición.

Todo tiene una lógica lineal. Urribarri llegó a Areco, donde manda Durañona, "El Paco", a partir de una intermediación que hizo Julio De Vido, el ministro nacional que pareció ponerse informalmente la campaña del entrerriano al hombro. Susurra su nombre ante intendentes, le gestiona viajes y hasta se instaló la semana pasada en Paraná para compartir varios actos.

En la galaxia, todavía mínima de Urribarri, se mueven con hipótesis más pretenciosas y grandilocuentes. Una figura que se mueve a su lado susurra.

- ¿Por qué Urribarri sale a jugar ahora?

- Porque hubo una señal de arriba.

- ¿De Cristina?

- Si, y de los pibes -dice en obvia referencia a La Cámpora.


Ayer, sin embargo, en Areco no hubo neocamporismo a pesar de que los intendentes jóvenes de Los Oktubres tienen, con matices y vaivenes, relación con la agrupación que apadrina Máximo Kirchner aunque sus enlaces más sólidos deben buscarse en De Vido y, en otro plano, el titular de la ANSES, Diego Bossio.

Tras el supuesto guiño, Urribarri estuvo en Mendoza reunido con intendentes y legisladores, lo mismo hizo en Córdoba y ayer estiraba la noche en una cena campera con dirigentes del peronismo y el kirchnerismo. Luego, otra vez con traje de gobernador, hará una gira por China y Japón de la que volverá a fin de marzo para retomar, otra vez, la caravana hacia 2015.

La irrupción de Urribarri tiene para el Gobierno el objetivo de poner varios candidatos en el ring como aquel slogan nestorista de "que florezcan mil flores". Jorge Capitanich fue, en teoría, el primero que alimentó la idea de ponerle enfrente un competidor a Scioli.

Ahora se suma, inquieto, Urribarri que a fin del año pasado se pensó a sí mismo como jefe de Gabinete de Cristina. A la distancia, los urribarristas dicen sin decir que "mejor que no fue así.

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