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Uruguay se quedó con la gloria
La fiesta de Uruguay con la Copa América como centro. El equipo de Oscar Washington Tabárez fue un justo ganador. La gloria se fue al otro lado del Río de La Plata.
Este Uruguay que volvió a las fuentes, que mezcló la garra charrúa con la calidad indiscutible de sus delanteros y que ataca por los costados, con volantes que se «disfrazan» de wines para desbordar y mandar centros precisos, es el campeón de la Copa América. Un justo campeón que recuperó lo mejor de su historia: no dar por perdida ninguna pelota y tener caudillos en todas las líneas.
Paraguay había llegado a la final sin ganar ningún partido. El equipo de Gerardo Martino tuvo muchos jugadores con problemas físicos y basó su clasificación en la seguridad de su defensa y en un arquero que sacó las fáciles, las difíciles y las imposibles.
Uruguay se puso en ventaja a los 11 minutos por medio de su goleador Luis Suárez, cuando ya había generado tres situaciones claras de gol y eso no le hizo bajar el ritmo, sino que siguió presionando y buscando el segundo, que fue la reivindicación para Diego Forlán, quien marcó un gol con su selección después de más de un año y fue un tanto decisivo.
En el segundo tiempo Paraguay reaccionó sobre la base de amor propio y pundonor, pero muy pocas veces inquietó a Muslera. Pero la «Celeste» esperó su momento y sobre el final Diego Forlán, en un gran contraataque, le dio la estocada definitiva.

