24 de marzo 2009 - 00:00

Usarían u$s 1 billón en rescate de activos tóxicos

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner; el presidente Barack Obama; el titular de la Fed, Ben Bernanke, y la presidenta del Fondo de Garantías de Depósitos, Sheila Bair, ayer en la Casa Blanca.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner; el presidente Barack Obama; el titular de la Fed, Ben Bernanke, y la presidenta del Fondo de Garantías de Depósitos, Sheila Bair, ayer en la Casa Blanca.
Washington - El Gobierno norteamericano lanzó ayer el plan de compra de activos tóxicos de los bancos, con el cual espera recuperar la estabilidad del sistema financiero y el crédito. El plan -presentado ayer por el secretario del Tesoro, Tim Geithner- involucra u$s 500.000 millones, aunque podría llegar al doble, es decir, a un billón.
Se estima que el total de activos problemáticos en poder de los bancos asciende al doble, o sea, a dos billones de dólares.
El esquema se denomina Programa Público-Privado de Inversión (PPIP, por sus siglas en inglés) y sus detalles fueron revelados por el Tesoro. Básicamente, prevé la creación de dos mecanismos asociando a inversores privados, uno para préstamos y otro para títulos respaldados a activos inmobiliarios a riesgo. El anuncio generó generalizadas subas en las acciones bancarias (ver aparte).
Como lo había anunciado en febrero, el Tesoro espera dedicar en un primer momento de 75.000 a 100.000 millones de fondos públicos para movilizar con el sector privado hasta 500.000 millones de dólares «en poder adquisitivo para comprar los activos heredados» de la última burbuja inmobiliaria.
La Comisión Federal de Seguros de Depósitos Bancarios (FDIC), reguladora del sistema bancario, asesorará a los bancos que quieran deshacerse de sus deudas de riesgo y brindará una garantía, así como una ayuda al financiamiento a los inversores que quieran adquirirlas. Los préstamos en cuestión serán luego vendidos por un sistema de subastas.
Para los títulos hipotecarios, los inversores interesados podrán beneficiarse de la facilidad de una ayuda al crédito al consumo (TALF) recientemente lanzada por la Reserva Federal, para obtener una buena parte del financiamiento necesario para estas adquisiciones.
Para la compra y la gestión a largo plazo de estos títulos, el Tesoro se asociará a gestores de fondos privados (hasta ahora son cinco) y brindará un financiamiento adicional que podría alcanzar un billón de dólares.
El plan complementa otras medidas ya emprendidas para sacar al país de la crisis crediticia, entre ellas, un relanzamiento del crédito al consumo y una ayuda a los propietarios de viviendas en dificultades.
Si bien el Tesoro comprará los activos que hoy resienten a los balances bancarios, podría beneficiarse en caso de una mejora de los precios. La intención será vender los títulos que incorpore en el mercado secundario, pero una vez que la recuperación se vuelva más firme.
Como estos bonos tienen el respaldo de inmuebles, cuando el sector comience a recuperar parte del valor perdido se estima que el valor de esos activos tendría una importante mejora.
El esquema que se utilizará para llevar adelante estas transacciones funciona de la siguiente manera: por cada u$s 100 de compra de activos «tóxicos, el sector privado deberá poner u$s 7, el Estado otros u$s 7 y los restantes u$s 86 serán cubiertos con un préstamo del Tesoro.
Este programa involucra el retorno de la estrategia oficial de adquirir activos tóxicos. Henry Paulson, secretario del Tesoro en la administración de George Bush, abandonó el plan de comprar estos activos, básicamente porque resultaba imposible calcular su verdadero precio. 

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