9 de diciembre 2010 - 00:00

Ushuaia lanza Bienal internacional

Consuelo Ciscar, Alberto Grottesi y Fabiana Ríos en la presentación de la Bienal del Fin del Mundo.
Consuelo Ciscar, Alberto Grottesi y Fabiana Ríos en la presentación de la Bienal del Fin del Mundo.
Comenzaron los preparativos en Ushuaia para la próxima Bienal del Fin del Mundo. La megamuestra se inaugurará en 2011, y comenzó con un foro internacional que presidió la valenciana Consuelo Ciscar, curadora general de la tercera edición y actual directora del IVAM. En Buenos Aires, en la Casa del Bicentenario, Sandra Garlica, a cargo de la casa de Cultura de Tierra del Fuego porteña, el Subsecretario General de la Presidencia, Gustavo López, la Secretaria de Promoción de la Municipalidad de Ushuaia, Carla Fulgenzi y el creador de estas bienales y presidente de la Fundación Patagonia, Alberto Grottesi, anunciaron ante la prensa algunos avances para la próxima Bienal y presentaron a la flamante curadora.

Ciscar, quien frecuenta la Argentina hace más de una década, ha traído más de 50 exposiciones y llevado varias a su tierra, y supo estrechar lazos con la gente del arte a través de los Simposios de Arte Latinoamericano, encuentros que consolidaron ideas y amistades, y que convirtieron a Valencia en el punto de encuentro de muchos críticos latinoamericanos.

La Bienal del Fin del Mundo promovió desde su origen reflexiones acerca del destino de nuestro planeta, y el guión de Ciscar plantea el tema desde su título, «El Antropoceno». El término -que significa hombre nuevo-, fue acuñado hace una década por el premio Nobel de química Paul Crutzen para designar la era geológica actual. El período del antropoceno se inicia con la revolución industrial, cuando despunta la interacción violenta del hombre con la naturaleza, que hoy amenaza con destrozar la armonía del cosmos.

En un mundo donde apenas si queden refugios intocados, la extrema ciudad de Ushuaia, su situación límite y la presencia ineludible de la imponente naturaleza, han convertido el lugar en un enclave propicio para los grandes cuestionamientos acerca del destino del planeta. Desde el campo artístico, hoy como ayer, se vuelven a reiterar las preguntas que planteó Paul Gauguin cuando se fue de París y llegó al Trópico: « ¿De donde venimos? ¿Quienes somos? ¿A dónde vamos?».

Alrededor de estos interrogantes a los que la humanidad no encuentra respuesta, giraron las palabras de Ciscar. Así explicó la necesidad de sellar una alianza entre la ciencia y el arte. Al hablar de las características y los riesgos que impone la nueva era geológica señaló: «Esta Bienal ha sido concebida tomando como base el trinomio arte/sociedad/medioambiente. A partir de esta relación hemos articulado todo el desarrollo».

Sobre los artistas nacionales e internacionales que participarán en la Bienal no hubo grandes definiciones, aunque sí están definidos los nombres de los curadores que acompañarán la gestión. En un territorio difícil y lejano como Ushuaia, Ciscar decidió elegir curadores experimentados.

Para comenzar, volverá a estar presente el rosarino Fernando Farina, que el año pasado junto al alemán Alfons Hug estuvo a cargo de la representación argentina (y presentó una obra estupenda de Adrián Villar Rojas); luego, la crítica de arte Ibis Hernández que hizo su debut en la primera Bienal junto a Corinne Sacca Abadi, seleccionará los artistas de Centroamérica y el Norte de Sudamérica.

Las bienales anteriores impusieron duras pruebas a sus curadores y, en este sentido, Ciscar mencionó el know how que la capacita, después de tener a su cargo la Generalitat de Cultura valenciana y la Bienal de Valencia, poblada por artistas como Yoko Ono, Irene Papas y el cineasta Peter Greeneway, entre otras celebridades que tiene como amigas.

Es decir, Ciscar no llegará sola a Tierra del Fuego, sino bien acompañada. Además del apoyo de los organizadores y de varios artistas de peso, cuenta con un capital enorme: la rica colección del IVAM, que -anticipó- va a estar presente mediante una muestra de instalaciones y nuevos medios, curada por el crítico Rafael Sierra, director de la Revista «Descubrir el Arte».

Ahora bien: ¿qué puede hacer el arte en un mundo donde se cierne la anunciada noche del Antropoceno? La intención de la curadora apunta a despertar la sensibilidad, la conciencia colectiva y las condiciones humanas adormecidas.

Ciscar considera que la relación afectiva del hombre con la naturaleza es un factor determinante, y destacó la posibilidad de «acercarnos al arte como es en su esencia, es decir, al goce de los sen-

tidos para estrechar la comunicación humana»
.

Mencionó entonces a Nietzsche, el pasaje donde describe a los turistas que suben la montaña como animales, bestialmente, porque se han olvidado de que en el camino hay hermosos horizontes. Ciscar añadió entonces la cita: «El hombre tiene que aprender de nuevo a viajar, aunque esto suponga perderse o saber que no hay retorno y, por supuesto, aceptar que el mapa no coincide con el territorio». Se trata de ideas recorrerán la Bienal de manera transversal, ya que su objetivo es potenciar la relación entre naturaleza y cultura y el interés de los artistas por señalar y repensar la relación del hombre y la tierra.

La megamuestra se abrirá como un abanico artístico por toda Ushuaia, ocupará El Hangar, el Parque Yatana, la Casa Beban, los Skate Park, el antiguo Presidio, el Centro Beagle, la Casa de la Cultura y el Museo de la Legislatura. En la actualidad, a pesar de que las voces más autorizadas del arte han declarado que el modelo decimonónico de las bienales de arte que surgió en Venecia, está decididamente en crisis, el formato de estas megamuestras, más o menos similares, lejos de agonizar se extiende por todo el planeta. En este contexto, la joven Bienal del Fin del Mundo, llega con su deseo utópico -pero explícito- de mejorar el parque humano y, con este plus incomparable, continúa conquistado adhesiones desde su fundación.

Dejá tu comentario