6 de diciembre 2010 - 00:00

Uso ilegal de semillas supera los u$s 650 M

«El problema hoy en la Argentina con el trigo y la soja es el uso propio, ilimitado y gratuito que establece la actual ley y enmascara todo un manejo ilegal que supera los u$s 650 millones», aseguró el representante de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), Oscar Domingo.

Domingo destacó que el mercado ilegal de semillas iguala al legal, que también comercializa u$s 650 millones. «El sistema ilegal de la venta de semillas no tributa ni a la investigación y el desarrollo ni al fisco, es totalmente parasitario, ésa es la situación», dijo.

El directivo habló durante el brindis de fin de año de la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA). Sus principales declaraciones fueron:

  • Debe haber una modificación de ese marco porque la Argentina no puede dejar de ser un gran productor de alimentos. No pueden dejar de incrementarse sustancialmente los rendimientos unitarios porque no hay más tierra que cultivar.

  • Hoy somos 6.500 millones de personas en el mundo, de los cuales más de tres mil millones comienzan a comer más que antes, son los chinos y los indios, y nos están pidiendo que les produzcamos alimentos.

  • Para las tecnologías alimentarias, 25 años no representan una distancia considerable y para 2030 seremos como diez mil millones de personas. La distancia para la producción de alimentos es mañana y por eso hay que incrementar los rendimientos unitarios con el menor costo ambiental y en eso la biotecnología puede ayudar.

  • Es necesario que la propiedad intelectual de las semillas se reconozca porque inclusive hasta las entidades públicas quieren cobrar regalías por las investigaciones que producen para retroalimentarse. Esto es así en todo el mundo. En la Comisión Nacional de Semillas (CONASE) se consensuó un proyecto «pero no ha llegado al Parlamento.

  • Este año fue para nosotros de esperanzas y expectativas aún no concretadas. Por impulso de las autoridades del Ministerio de Agricultura, la CONASE trató y consensuó una modificación de la actual ley de semillas. Lamentablemente, finalizó el año parlamentario, y este proyecto no ingresó para su tratamiento.

  • En igual situación se encuentra la postergada ley de fitosanitarios. Esto es una demostración más del divorcio entre las necesidades reales de la producción y la percepción que tienen los representantes en el Congreso.

  • La iniciativa que permanece en la CONASE no satisface totalmente a la industria, pero creemos que es el proyecto que debe llegar al Congreso.

  • La industria de la semilla hizo algunas concesiones en la definición de pequeño y mediano productor. Nos hubiera gustado tener un marco legal más modernizado, pero igual es un paso adelante porque limita el uso propio de la semilla.
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