13 de noviembre 2013 - 00:00

Vacaciones sin límite en 1.200 km de playas

Las playas del sur de la provincia ofrecen la tranquilidad de pequeñas localidades que tienen seguridad y buenos servicios para toda la familia.

La amplitud de las playas es una de las características destacadas de los balnearios de toda la costa bonaerense.
La amplitud de las playas es una de las características destacadas de los balnearios de toda la costa bonaerense.
Los turistas que viajan a la costa atlántica bonaerense son cada vez más activos y están protagonizando la transformación de este tradicional destino de verano argentino que ha logrado desarrollar una amplia gama de posibilidades para disfrutar la gastronomía, las aventuras y el entretenimiento junto al mar.

La propuesta incluye desde las grandes urbes que ya se han posicionado en el mapa turístico hasta pequeños pueblos costeros donde reinan la tranquilidad y la seguridad. Veamos un repaso por los 1.200 kilómetros de playas que ofrece la provincia de Buenos Aires.

Los municipios de Villa Gesell, Pinamar y el Partido de La Costa han diversificado su oferta y hoy son alrededor de 20 las localidades que, con variados servicios y diferentes propuestas, invitan a disfrutar las olas y la arena. Desde los exclusivos complejos de Cariló, Ostende y Mar de las Pampas hasta las tradicionales playas familiares como San Bernardo y Mar de Ajó, la hotelería y la gastronomía han agregado servicios varios que permiten colmar de recuerdos el paso por estas playas.

exclusividad

Pinamar, ubicada a 342 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, tiene extensas y limpias playas con variedad de paradores y la posibilidad de hacer múltiples actividades deportivas y recreativas. Los frondosos bosques que la decoran tuvieron su génesis a comienzos de la década de 1940, cuando los pioneros forestaron los médanos con el objetivo de controlar las tormentas de arena. En la actualidad, las playas de Pinamar siempre regalan sorpresas, marcando un verano repleto de promociones, concursos, recitales, torneos de fútbol, vóley y rugby, y brindando también la posibilidad de realizar deportes náuticos como windsurf, jet ski, wakeboard o paseos en lancha. Los amantes de la pesca pueden practicarla desde el muelle, embarcados o desde la playa.

Pinamar ofrece, a su vez, la exclusividad de tener tres campos de golf, un club donde se practica polo y varios complejos con canchas de tenis. En las afueras se pueden realizar cabalgatas y visitas a estancias donde se observan venados, carpinchos y nutrias. Para los amantes de la aventura es una cita obligada la recorrida por los enormes médanos del norte de la ciudad en 4 x 4, con instructores.

Es también uno de los lugares más elegidos por los jóvenes por su vertiginoso ritmo nocturno, con bares y boliches que aseguran la diversión hasta más allá de la salida del sol.

Al sur, Villa Gesell, con sus calles asimétricas y ondulantes rodeadas de tamarindos, pinos, acacias y eucaliptos, un lugar ideal para los amantes de la naturaleza. Las playas de suave declive y finas arenas invitan a los visitantes a practicar deportes, caminar o simplemente disfrutar del sol. Los distintos paradores en sus instalaciones tienen canchas de beach volley, piletas y otras comodidades.

La ciudad conserva su espíritu joven con una intensa movida cultural, bandas de rock que se presentan en los múltiples restoranes, confiterías, pubs y discotecas; músicos callejeros que pueblan la céntrica avenida 3 y un deslumbrante paseo de artesanos con más de 100 puestos.

olas y bohemia

El partido de Mar Chiquita, además de tradicionales balnearios como Santa Clara y Mar de Cobo, convoca a los turistas a visitar La Caleta, una playa ideal para disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza, ubicada sobre el kilómetros 488 de la Ruta 11. Extensas costas de arena clara y olas rebeldes se presentan como la receta perfecta para reponer fuerzas y volver al ruedo, luego de una estadía en esta pequeña localidad del Atlántico.

Las casas construidas de piedra y madera en el medio de un frondoso bosque devuelven una imagen de ensueño. Los fanáticos de los deportes acuáticos pueden practicar surf, kitesurf y navegación en otras actividades, o recorrer este pueblito marítimo mediante una caminata y en cabalgatas al atardecer.

para pescar

Con una amplia oferta hotelera y gastronómica, Necochea y Miramar son otra gran opción en la región costera de Buenos Aires. Necochea se caracteriza por poseer 64 kilómetros de playas que en algunos tramos llegan a los 300 metros de ancho. Es sitio ideal para la pesca deportiva en el río Quequén Grande, en las lagunas o en la costa. Las Grutas, el Médano de la Mesa, la Punta Florida, la Cueva del Tigre y Médano Blanco son otras opciones de estas playas.

En el partido de General Alvarado, Mar del Sud se destaca por la tranquilidad de sus playas y un paisaje que invita a los turistas a disfrutar de unas vacaciones alejadas de la vorágine de la rutina. Ubicada a 17 kilómetros de Miramar, esta pequeña localidad del Atlántico posee atractivos naturales que despiertan la curiosidad de los visitantes.

Más al norte, a 47 kilómetros de Lobería, entre los campos y las playas, se vislumbra Arenas Verdes, un pequeño pueblito marítimo que ofrece kitesurf, cabalgatas al atardecer y paseos en cuatriciclo.

acá cerca

En La Costa, San Clemente del Tuyú es el primer contacto con el mar cuando se viaja desde la Ciudad de Buenos Aires. Entre las 14 localidades balnearias de esta región figuran Santa Teresita, Mar de Ajó y otras de características más tranquilas como Las Toninas, Costa Chica, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, La Lucila del Mar, Costa Azul, Nueva Atlantis, Pinar del Sol y Costa Esmeralda.

el extremo sur

Cada vez más turistas eligen las playas del sur de la provincia de Buenos Aires para pasar sus vacaciones, por la tranquilidad de las pequeñas localidades que ofrecen seguridad para los más chicos y buenos servicios para el entretenimiento familiar.

Las villas turísticas permiten el relax necesario, combinado con aventuras en los médanos y arenas casi vírgenes.

Comenzando desde el sur, Bahía San Blas, en Patagones, es el paraíso de los pescadores. En los últimos años la localidad ha sumado opciones para que los aficionados a la pesca, embarcada o desde la costa, puedan disfrutar en familia. Cabañas, travesías y hermosas playas son la propuesta de esta comunidad que forma parte del programa Pueblos Turísticos de la provincia de Buenos Aires.

Más al norte, Villarino ofrece características similares: arena y mar inmenso, para disfrutar del sol y un apacible descanso. En Coronel Rosales, las playas también son escenario de un fenómeno natural único: la reserva geológica, paleontológica y arqueológica provincial Pehuén Co Monte Hermoso es un área protegida que data de una antigüedad de más de 12.000 años y contiene impresas las pisadas de megaterios, gliptodontes, mastodontes y macrauquenias, entre otros animales del pasado. También compartiendo la reserva se encuentra Monte Hermoso, una de las principales localidades costeras de la zona, con amplias opciones de hospedaje y excursiones para disfrutar de cabalgatas y paseos en 4 x 4, en una interesante mezcla de balneario veraniego con pueblo rural de la pampa bonaerense.

Más al este -ya que estos balnearios se encuentran en la "panza" de la provincia que mira hacia el sur-, con un notable crecimiento, el balneario Marisol, en el partido de Coronel Dorrego, se destaca por sus 47 kilómetros de playas donde el sandboard, las cabalgatas y los paseos en 4 x 4 son estrellas durante el día. El paisaje agreste se repite en los balnearios de Reta y Orense, ubicados en el partido de Tres Arroyos, que con Claromecó constituyen un circuito turístico ideal para estas vacaciones.

Completa esta oferta San Cayetano, un tranquilo balneario emplazado entre médanos forestados, casas bajas y una frondosa vegetación, con una playa de 28 kilómetros de extensión donde la actividad pesquera es excelente.

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