El miércoles pasado la Fed anunció que su actual política expansiva tiene un final y ese final se daría a fines de año o principios del que viene. Esto sirvió de excusa o precipitó (depende de quien lo diga) una caída del 1.35% el mismo miércoles y otra más significativa del 2.34% el jueves siguiente. Desde entonces no solo el Dow ha trepado un 1,8% (ayer sumó el 0,77% al cerrar en 15.024,49 puntos) sino que lo que parece ser más significativo, por primera vez desde el último día de abril se anota tres jornadas consecutiva en suba. Si tuviésemos que interpretar lo que estaría diciendo el mercado, sería algo parecido a decir que al menos en los últimos días los inversores no le creen o no le temen a la Fed. No olvidemos que si bien ayer tuvimos tres gobernadores de la Reserva tratando de minimizar los anuncios de la semana pasada, lo que importa es lo que diga el Jefe, máxime cuando está por escrito. Lo curioso del caso es que al igual que el martes las noticias de la jornada fueron mayoritariamente positivas, rompiendo el paradigma de "lo malo para los ciudadanos es bueno para el mercado". Entre las buenas nuevas de ayer tuvimos un inesperado incremento en las ganancias industriales de China, lo que si bien no alcanzó para impulsar las acciones locales tuvo algo que ver con el 3% que gano el Nikkei (la mayor suba en 13 ruedas), la merma en los pedidos de seguro de desempleo, una mejora en el gasto de los consumidores, la venta de viviendas usadas que alcanzó el máximo en seis años, etc. La esperanza de los alcistas es que ahora se afirme la suba de estas tres ruedas lo que les permitiría volver a decir que estamos en un mercado alcista. La tasa de los treasuries tuvo otra jornada bajista cerrando el día en el 2,476% y el oro fue el centro de la atención al retroceder un 1,5% a u$s 1211.4 por onza.
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