El desahogo de Hernán Rodrigo López tras convertir el penal que le dio el empate y lo mantiene con vida a Vélez para pelear el título.
A Vélez parecía que se le iba a complicar seguir soñando con alcanzar el título, porque hasta los 23 minutos del segundo tiempo perdía 1 a 0 y estaba jugando con 10 hombres por expulsión de Fabián Cubero ni bien comenzó el complemento.
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Sin embargo, el penal convertido por Hernán Rodrigo López fortaleció la esperanza del equipo de Liniers y destrozó las ilusiones de un Lanús que, con el 1 a 1 final, perdió toda chance de volver a ser campeón.
Los primeros 15 minutos de la etapa inicial mostraron a dos equipos distintos: un Vélez sólido en todas sus líneas y decidido a quedarse con los tres puntos y un Lanús insulso, sin fútbol ni ideas y superado por su adversario.
No obstante, el equipo que conduce Ricardo Gareca no plasmó esa leve pero notoria supremacía en el marcador porque falló en la puntada final.
Lanús mostró dudas en el fondo, poca recuperación en la mitad de la cancha, escasas ideas en la gestación (a partir de no tener la pelota) del juego y un muy bajo rendimiento en ataque. Pero tiene un goleador como José Sand para compensar con gol la falta de fútbol.
Vélez, pese a la desventaja, mantuvo la superioridad sobre su rival y estuvo cerca del empate. Sin embargo, la infantil expulsión de Cubero cambió el rumbo del partido. Vélez se desordenó y Lanús no sólo sumó confianza, sino que también tomó el control del juego.
El ingreso de Juan Manuel Martínez por el lesionado Jonathan Cristaldo fue clave para que el equipo de Gareca llegara a la igualdad. Faccioli le cometió una innecesaria falta en el área y Laverni sancionó el penal. El uruguayo López cambió la falta por gol y puso a Vélez nuevamente en carrera, con un punto que si bien le hizo perder el liderazgo en soledad, lo deja en condiciones de pelearle el título mano a mano a Huracán.
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