17 de abril 2013 - 00:00

Venezuela inestable: Maduro y Capriles se culpan por 7 muertos

Niclás Maduro saludó a partidarios en un acto en un Centro de Diagnóstico Integral de Caracas que había sido atacado. Por la tarde, Henrique Capriles mostró una foto de una mujer tutelando un voto.
Niclás Maduro saludó a partidarios en un acto en un Centro de Diagnóstico Integral de Caracas que había sido atacado. Por la tarde, Henrique Capriles mostró una foto de una mujer tutelando un voto.
Caracas - En un creciente ambiente de tensión en Venezuela, el presidente electo, Nicolás Maduro, y el líder opositor Henrique Capriles se enzarzaron ayer en un cruce de acusaciones por los siete muertos y los alrededor de 60 heridos que dejaron las protestas promovidas el lunes por la oposición.

La fiscal general, Luisa Ortega Díaz, informó ayer por la mañana que siete personas murieron y otras 61 resultaron heridas en incidentes derivados de las protestas convocadas por la oposición tras la proclamación de Maduro.

"Usted señor amarillo (Capriles) se ha portado fuera del marco de la Constitución y la ley y tiene que responder ante la Constitución ante la historia y ante la ley, porque usted es responsable de los muertos que hoy estamos velando", dijo Maduro durante un acto oficial en la región central del Aragua. "Usted es responsable de los muertos que hoy estamos velando, se lo digo yo, presidente de la República y usted tiene que responder por todo lo que hizo", agregó. "Eres un cobarde, asesino", afirmó el mandatario electo y agregó que no reconocerá a Capriles como gobernador del estado central de Miranda por continuar con su actitud. "Eres responsable de los muertos y tienes que darle la cara a la justicia porque tú llamaste al pueblo a la violencia", agregó.

Para Capriles, sin embargo, fue el Gobierno de Maduro, al que califica de "ilegítimo", el que ordenó los hechos de violencia para "autohacerse daño" y evitar un recuento de votos, condición que él solicitó para aceptar los resultados de los comicios. A "la violencia la promueve el Gobierno, ésa es la agenda del presidente ilegítimo. Quieren meter al país en la agenda de la violencia para que se olvide que el objeto de esta lucha es lograr el reconteo voto a voto", sostuvo en una conferencia de prensa.

El lunes, el líder opositor convocó a un gran cacerolazo en protesta por la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de proclamar ganador a Maduro sin haber hecho un recuento de los votos de las elecciones del domingo, en las que el oficialista ganó estrechamente con 7.575.506 votos (50,78 %), 1,83 punto porcentual más que Capriles, que logró 7.302.641 (48,95 %).

Durante la jornada del lunes, jóvenes opositores chocaron con guardias antidisturbios en el este de Caracas y también hubo quemas de vehículos y, según el Gobierno, de sedes del partido de Gobierno en varias partes del país.

Maduro acusó ayer a la oposición de haber vuelto a abril de 2002, cuando un golpe de Estado depuso a Chávez durante casi 48 horas, y anunció que no va a permitir la marcha opositora que estaba prevista para hoy en el centro de Caracas, al acusar a la oposición de querer "llenar de muerte y de sangre" la capital. "Esa marcha de mañana no entra a Caracas, no entra, no van a emboscar a su propia gente, voy a proteger a su gente de ellos. No puedo permitir que eso suceda. En otra condición, cuando se aplaquen las aguas del odio de ellos, podrán marchar", recalcó. "Que me derroquen, si quieren", retó, e instó a los medios de comunicación privados, en particular a las televisoras privadas Venevisión y Televén, a decidir "si están con la patria". "Ha llegado la hora de las definiciones a Venezuela", declaró.

El presidente electo subrayó que la oposición se había "disfrazado" de demócrata, pero ya se quitaron las "máscaras" con sus llamados a la violencia. "Así fue Hitler, así fue Pinochet, así es el alma de estos señores fascistas. Yo en cambio hablo de paz. El cogollo (cúpula) del fascismo amarillo, sus cuatro jefes del odio, están conectados con la embajada de Estados Unidos", acusó.

A su turno, Capriles agregó que informes de Inteligencia advirtieron que el Gobierno iba a intentar infiltrar personas en la marcha hacia el CNE, por lo que pidió a sus simpatizantes replegarse a sus casas y acompañar un cacerolazo como el que retumbó el lunes en Caracas. "Ésta es una lucha para que se conozca la verdad. Mañana no vamos a movilizarnos, les pido a todos mis seguidores recogerse. El que salga está del lado de la violencia", dijo.

Capriles recalcó que Venezuela vive "una crisis política" y que "lo único" que está pidiendo es que se realice la auditoría: "Se cuentan los papeles con los votos, veamos los cuadernos y las actas". Aseguró que el Gobierno "no ha querido leer el resultado del domingo: no hay una mayoría en el país, hay dos mitades. Y no se trata de que las dos mitades se atropellen".

La fiscal general Luisa Ortega Díaz señaló que hasta el momento hay 135 personas detenidas que hoy serán presentadas ante la Justicia y afirmó que "estos hechos podían constituir los delitos de instigación al odio y desobediencia de las leyes. Afirmó que si llegan a encontrar indicios de coordinación se pueda imputar el delito de asociación para delinquir, en cuyo caso se solicitaría "la incautación de bienes y la congelación de las cuentas" de los responsables.

Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional y número dos del partido gobernante, Diosdado Cabello ordenó el inicio de una investigación sobre los desmanes. "Cuatro niñitos ricos no van a desordenar el país", aseguró, mientras por la capital venezolana circulan con insistencia rumores acerca de una inminente detención contra el candidato de la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Todo eso, mientras el Gobierno se prepara para el acto de investidura de Maduro de mañana, en el que se ha llamado el pueblo chavista a la calle. Por ahora, ya confirmaron su asistencia varios presidentes (ver página 12.)

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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