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Vettel ganó y promete una F-1 aburrida
El Red Bull de Sebastian Vettel recibe la bandera a cuadros. El alemán dijo: «Cincuenta puntos en dos carreras es un botín maravilloso».
No hubo lluvia, como se temía, pero el caos estratégico se produjo igualmente porque la mayoría de los pilotos no sabía qué compuesto de neumáticos montar y pedían con voz angustiada opinión a sus boxes, que parecían igual de confundidos.
Prevalecieron los pilotos que apostaron a los «soft» (Vettel recorrió así 42 de los 56 giros de la carrera) o los que cuidaron mejor los Pirelli de mezcla dura que, sorpresivamente, fueron menos resistentes y confiables que los blandos.
Esto explica el segundo puesto de Button, un piloto muy delicado en la explotación de los neumáticos.
Su compañero Hamilton se equivocó con las gomas y su manejo fue más caótico, lo que frustró su plan de ganar haciendo sólo dos pit-stop, o sea uno menos que Vettel.
Llegó séptimo y quedó octavo tras una sanción.
Webber fue el único piloto de punta que montó gomas duras en el primer pit-stop (11º giro) y pronto se dio cuenta del error, ya que le duraron apenas 12 vueltas y cuando volvió sobre las «soft» ya era tarde.
También paró cuatro veces Alonso, aunque por otras razones, tras dura puja que mantuvo en un momento por el tercer puesto con Hamilton, que derivó en un toque y penalizaciones de veinte segundos para ambos, viejos rivales en el campeonato.
Alonso terminó sexto, una plaza atrás de Massa, y mantuvo el puesto pese a la penalización. Hamilton, que había finalizado séptimo perdió una posición, y clasificó octavo.

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