Con un estilo que se puede definir como neoexpresionista, las obras de Ileana Vegezzi ratifican a la naturaleza muerta al paisaje como temas eternos.
Ileana Vegezzi expone una muestra antológica de sus pinturas en la galería Laura Haber y, con un estilo que bien se puede definir como neoexpresionista, parece venir a demostrar la vigencia de la naturaleza muerta y el paisaje como temas «eternos», cualquiera sea la época de producción de las obras. Perteneciente al grupo de amigos que integran Enio Iommi y Juan Carlos Distéfano, a quienes se sumaba Alfredo Hlito antes de su muerte, Vegezzi tiene, al igual que sus pares, una sólida trayectoria.
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Con su bajo perfil, su nombre ha permanecido en la sombra, pero sus pinturas son notables por su concepción. Entre ellas figuran las series blanquecinas, «En cada esquina una flor» (1994-1995) y «Señales», que representan unas bolsas de basura cuando nadie todavía trataba ese tema y, tal vez para subrayarlo, está la dramática y roja «Naturaleza muerta en la calle» (1996). Pinturas que ahora se vislumbran como un anticipo de la crisis que entonces se comenzaba a gestar.
De los años 90 son sus naturalezas muertas al estilo del italiano Morandi, donde la artista, tomando como modelo unas simples cajas de cartón superpuestas, abstrae la forma del cubo. Luego, el paisaje atraviesa toda la obra, del principio al fin, desde la turbulentas pinturas de 1955 realizadas en Venezuela, que según la curadora de la muestra María Teresa Costantín evocan el torbellino del romanticismo, hasta las ramas de la Pampa húmeda, hoy dispersadas por el viento.
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