16 de julio 2018 - 23:05

Viñetas de un pasado prohibido en canciones

PABLO GORLERO ESTRENA "DE ESO NO SE CANTA" EN EL TEATRO DE LA COMEDIA, EL 6 DE AGOSTO - El musical evoca vivencias de un joven guerrillero partisano, una mujer de la Guerra Civil Española y un hippie norteamericano del ‘ 68, entre otros. “Recreamos el incendio del teatro Argentino. Romay estaba por estrenar ‘Jesucristo Superstar’ y un grupo comando lanzó 25 bombas molotov”.

Cercanía. “Tengo una afinidad muy grande con los años ‘ 60, de leer autores de esa época, de investigar”.
Cercanía. “Tengo una afinidad muy grande con los años ‘ 60, de leer autores de esa época, de investigar”.
"Hago mucho foco en el 68, a propósito del 50° aniversario del Mayo Francés, con Vietnam, el hippismo, Martin Luther King, la primavera de Praga. Hablar de todo eso en un contexto como el de hoy es como hacer catarsis", dice a este diario Pablo Gorlero, autor y director de "De eso no se canta", que debuta el 6 de agosto en La Comedia. Está compuesto por canciones que alguna vez fueron prohibidas como "¡Ay, Carmela!", "Bella Ciao", "Te recuerdo, Amanda", "Strange Fruit", "La balada del Comodus Viscach", "Canción de Alicia en el País" o "La marcha de la bronca", entre muchas otras. Dialogamos con Gorlero.

Periodista: Dice que inventó el término musical documental testimonial ¿cómo es eso?

Pablo Gorlero: Los antecedentes los pongo en el café concert de los ' 60 y ' 70. Lo que hice fue partir de la base de un espectáculo con un puñado de canciones de todos los tiempos que alguna vez fueron prohibidas como "Ay carmela", "La guerra de los caminos", "Bella Ciao" de los Partisanos. También alguna de las revueltas estudiantiles del '68 y la dictadura. Entonces cuando pensé qué hacer con las canciones busqué textos de escritores y poetas que alguna vez también estuvieron prohibidos.

P: ¿Qué lo llevó a interesarse por el tema?

P.G.: El momento actual me empujó a querer hablar de la libertad, de las consecuencias sociales del pueblo cuando se le quita algo. Nos damos cuenta cuando no lo tenemos, por ejemplo, el derecho a manifiestarse.

P.: ¿Cómo define el momento actual?

P.G.: No coincido con el Gobierno, siento que cada vez estamos perdiendo más cosas, derechos, que parecen lógicos y escenciales, pero que ciertos gobiernos de derecha autoritarios suelen quitarnos.

P.: ¿Y cómo construye el espectáculo?

P.G.: Son viñetas, no tiene argumento, contamos diferentes episodios, por ejemplo, hay vivencias de un joven guerrillero partisano, una mujer de la Guerra Civil Española, un hippie norteamericano del ' 68. Introducimos el episodio y lo contamos, a veces como una crónica periodística, como cuando en el '72 incendiaron el teatro Argentino. Romay estaba por estrenar "Jesucristo Superstar" y un grupo comando ultracatólico lanzó 25 bombas molotov. De hecho una de las canciones de esa obra fue prohibida. Son pequeñas estampas que se unen en 17 canciones, interpretadas por cuatro actores cantantes y dos músicos. Hay unas pocas coreografías que ilustran la dramaturgia. Está anclado en voz y texto.

P.: ¿Qué le llamo la atención durante la etapa de investigación?

P.G.: Tengo una afinidad muy grande con los años ' 60, de leer autores de esa época, de investigar , quizá porque nací en esa década. Me reencontré con autores como Alec Ginsberg, que había leído a los 20; me reencontré con canciones de Daniel Viglietti, lo tenía en la memoria de haberlo escuchado de chico pero no entendía qué decían sus temas. Ahora fue como volver al pasado y remover, como abrir el baúl de los recuerdos.

P.: ¿Qué otras cosas cuestiones recobraron sentido?

P.G.: Cuando veo la "Casa de Papel" y la repercusión que tuvo "Bella Ciao", recuerdo a mis ancenstros gallegos que lo cantaban, era de los militantes de los ' 70, hablaba de la resistencia. Bob Dylan en sus canciones habla de la guerra y el hippismo, o "Alicia en el país...", de Charly, el reflejo de la dictacura.

P.: ¿Cómo evalúa la escena del musical actual?

P.G.: El año padado venía en caída y resurgió este año. Es un género cada vez más difícil por los costos, necesita gente que arriesgue. Sea off o comercial, es bastante más costoso que una obra no musical. Por fortuna hay muchas producciones grandes que le devuelven el musical clásico al espectador, El violinista, Sunset Blvd. Esto también tiene una contradicción porque el productor, al invertir dinero, necesita recuperar esos costos y las entradas siguen siendo caras. Se agota el público que puede pagar 1500 pesos la platea. Hay muchos creativos jóvenes que hacen musicales destacables, por caso, "La desgracia" "Lo quiero ya", "Asesinato para dos", "Papaito piernas largas", "Los Grimm", "Enrique", que habla de Discépolo o "Los monstruos".

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