4 de mayo 2009 - 00:00

Virtuosos italianos en tiempos más que veloces

I Virtuosi Italiani recorrieron cuatro siglos de música italiana de cámara en la apertura del ciclo de Nuova Harmonia.
I Virtuosi Italiani recorrieron cuatro siglos de música italiana de cámara en la apertura del ciclo de Nuova Harmonia.
I Virtuosi Italiani. Dir. y violín principal: A. Martini. Obras de Boccherini, Viotti, Paganini, Bazzini, Respighi y Rota. (Teatro Coliseo).

La apertura de temporada de Nuova Harmonia 2009 contó con la presencia de I Virtuosi Italiani, dirigido por el violín principal de la agrupación, Alberto Martini, con cálidas e intensas interpretaciones de obras de compositores del período Barroco, Romántico y Contemporáneo.

En el exhaustivo recorrido por la música de península itálica desde el 1700 (con Luigi Boccherini y Giovanni Battista Viotti), el 1800 (Niccoló Paganini y Antonio Bazzini) y el 1900 (Ottorino Respighi y Nino Rota), la quincena de instrumentistas de I Virtuosi Italiani demostró una impecable musicalidad, de aireada atmósfera de época, adaptándose a los distintos requerimientos de las obras. Alberto Martini es un director impulsivo y lleva algunas obras a una insólita velocidad como ocurrió con la Sinfonía N° 1 de Boccherini. El «Presto» fue «prestísimo». En la Sinfonía Concertante en Fa mayor para dos violines de Viotti, el mismo Martini junto a Glauco Bertagnin fueron los solistas, con buenas condiciones técnico-expresivas, pero con tanta velocidad que a veces ésta les jugó en contra, produciéndose alguna afinación errática o ciertas asperezas en las texturas.

Muy bien fraseadas resultaron las «Antiche Danze y Arie» (III Suite) de Ottorino Respighi, un modelo de música arcaica del compositor tanto como el espirituoso y zumbón «Concierto para cuerdas» del cinematográfico Nino Rota. El «Finale: allegrissimo» que cierra la composición también contó con la rotunda velocidad virtuosística de Martini y sus músicos. Hubo varios bises: dos movimientos de «El verano» de Vivaldi, muy bien tocados y un entrañable «Adiós Nonino» de Piazzolla con la participación en carácter de solista en chelo de Leonardo Sapere, músico argentino en las huestes de I Virtuosi Italiani. La versión, bellísima, correspondió a un arreglo de José Bragato, amigo personal y músico destacado en el histórico Quinteto del compositor argentino.

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