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Volvimos a la normalidad
Entre los principales conductores de las compañías se señalan distintas razones por las cuales existe beneplácito por las medidas adoptadas en lo que va de la gestión de Cambiemos. Por un lado se rescata que el gobierno esté cumpliendo con las promesas de campaña, algo que parece obvio pero que, según señalan, no era muy habitual. Al respecto ponderan el levantamiento del cepo, la corrección del tipo de cambio, la eliminación de trabas al comercio y a los movimientos financieros y la eliminación de las retenciones. Más aún, destacan que la supresión de los gravámenes a la exportación alcanzara a sectores como la minería, una decisión que despertó polémica. Desde este punto de vista, un empresario del sector minero apuntó que el Gobierno de Macri tuvo en cuenta las dificultades por las que atraviesa nuestra actividad para agregar enseguida: Le doy un solo dato para que vea cómo estamos, las acciones de Barrick Gold (una de las principales firmas que opera en el país) llegaron a valer en Nueva York 45 dólares y a comienzos de marzo tocaron un piso de 7 (una caída de casi el 85%) y con las restantes empresas pasó lo mismo.
Un segundo aspecto que destacan es la presencia de respetados empresarios en el gabinete ministerial. Sólo por citar algunos, señalan los nombres de la canciller Susana Malcorra, isella Costantini al frente de Aerolíneas Argentinas o por caso, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, una suerte de abanderado de los empresarios (aunque en soledad) contra las políticas del anterior secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Demás está decir que para las grandes empresas, se trata de interlocutores ideales.
La decisión de terminar con el default y reinsertar a la Argentina en el mundo también son decisiones apreciadas por los empresarios. Lo acaba de reflejar la influyente revista The Economist al calificar a Mauricio Macri, con motivo de la visita de Barack Obama, como un pragmático de centro derecha bien dispuesto a las relaciones con los Estados Unidos.
Los empresarios confían en que las gestiones externas permitan reabrir el crédito internacional, al menos para las grandes empresas (YPF e IRSA ya salieron al mercado con emisiones por 1.000 y 360 millones de dólares respectivamente) y aliente en el tiempo el arribo de inversiones. Argentina es uno de los pocos mercados emergentes que despierta interés y ahora me será mucho más fácil tentar a mi casa matriz para que decidan inversiones en el país; antes, cuando ni siquiera podía girar utilidades, ni se me ocurría plantear algo así, sostuvo el número uno de una corporación europea.
Temores
Sin embargo, no todas son rosas. Creen que el Gobierno tiene la intención de combatir la inflación, pero les preocupan los efectos recesivos que provocará a corto plazo la fuerte suba de la tasa de interés. También inquieta, y mucho, la situación en Brasil, el principal socio comercial del país, y la habilidad que muestre el Gobierno para manejar la relación bilateral. Basta recordar que el año pasado las exportaciones argentinas al mayor socio del Mercosur cayeron el 27% y provocaron un rojo de 3.000 millones de dólares. Y este año la situación del país vecino tiende a empeorar.
La situación empeora cuando se la analiza desde el punto de vista regional o sectorial. Por caso, más de la mitad de las exportaciones de manufacturas originadas en Córdoba tienen como destino el mercado brasileño, según estadísticas del Gobierno mediterráneo. El año pasado Brasil fue el destino del 52% de las ventas externas de autopiezas. No extraña, entonces, que la actividad de los autopartistas haya caído el 11% en 2015 y las exportaciones un 25%, según mediciones de IES Consultores.
Las pymes también plantean una seria preocupación por la posibilidad del avance de las importaciones. En los próximos meses se va a empezar a sentir la invasión de las importaciones y la mayor competencia externa tendrá consecuencias en el nivel de empleo, advierte un directivo del sector metalmecánico del partido de San Martín.
Los empresarios pymes temen que el avance de la oferta importada acentúe el ya marcado retroceso que está experimentando el consumo. Al respecto, un trabajo de la consultora Noanomics sostiene que en el bimestre diciembre y enero último se registró una devaluación del 41% que significó una inflación de 10 puntos porcentuales y una caída del consumo del 9%. Y para colmo de males, los incrementos de los costos pueden llegar a poner en jaque a más de una empresa. Los anunciados aumentos del orden del 500% en la energía eléctrica ya están encendiendo luces de alarma en las actividades electrointensivas. No por casualidad los teatros ya han señalado que muchos deberán cerrar sus puertas por el vertical aumento de las tarifas.
Los empresarios afirman que la situación es difícil, ya que el déficit fiscal y el desequilibrio de las cuentas externas llegan a 7 y 3 puntos del PBI, respectivamente, la inflación se mantiene entre las más altas del mundo y, encima, el contexto internacional juega en contra. Prevén un escenario de ajuste, en donde los que tengan espaldas más anchas saldrán mejor parados y, por el contrario, muchas pymes correrán serios riesgos de subsistencia.

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