20 de mayo 2011 - 00:00

Vota España el domingo bajo el desafío de una calle insurrecta

El campamento de la Puerta del Sol volvía a ser rodeado anoche por una multitud. En una decisión con poco apego a la realidad, la Junta Electoral Central prohibió actos callejeros convocados para mañana, en respeto al tiempo de «reflexión» antes de votar. No faltaron las consignas antibancos.
El campamento de la Puerta del Sol volvía a ser rodeado anoche por una multitud. En una decisión con poco apego a la realidad, la Junta Electoral Central prohibió actos callejeros convocados para mañana, en respeto al tiempo de «reflexión» antes de votar. No faltaron las consignas antibancos.
Madrid - España llegará a las cruciales elecciones municipales del domingo con miles de personas protestando en las calles, en una dinámica de ebullición que llena de incertidumbre el futuro político ibérico. Anoche, muchos jóvenes, pero también adultos, regresaban a la céntrica Puerta del Sol de Madrid, que estuvo tomada los últimos días por una multitud, con anuncios de que desafiarán la prohibición de manifestarse el sábado, como dictaminó la autoridad electoral.

Con cánticos como «¡Lo llaman democracia y no lo es!», «¡Que no nos representan!» y «¡No, no, no, no nos moverán!...», además de silbidos y percusiones improvisadas, los manifestantes, que comenzaron a protestar el domingo pasado, se tornaban inmanejables para las autoridades.

Los ciudadanos piden cambios en el sistema electoral, político y económico, en un momento en que la economía española intenta salir con dificultades de la recesión, que dejó más del 21% de desempleo, tasa que supera el 44% entre los jóvenes de menos de 25 años.

Las concentraciones fueron replicadas ayer en varias ciudades de España, como Barcelona, Valencia y Bilbao, y en otras de Europa y América Latina, incluida Buenos Aires, que vio a un centenar de jóvenes protestar frente a la embajada ibérica.

La Puerta del Sol es escenario de un campamento cada vez más organizado, que ayer comenzó a denominarse movimiento «Toma la plaza», formado por jóvenes que se relevan para pernoctar y participar en las asambleas diurnas. Pretenden quedarse al menos hasta el domingo, día de las elecciones locales y regionales.

«Estamos convocando una manifestación para el sábado (por mañana), seguimos con nuestro plan pase lo que pase. La decisión está tomada diga lo que diga la junta electoral central», declaró una portavoz.

Justamente, la Junta Electoral Central decidió anoche prohibir las concentraciones convocadas por el Movimiento 15-M para mañana, ya que el sábado es día de reflexión. Ello habilitaría que sea utilizada la fuerza para reprimir, pero dado el número de manifestantes, ello parece un extremo difícil de concretar.

«La idea es aguantar, no somos políticos y no estamos haciendo campaña política», aseguró otro portavoz, Juan Cobo.

«Nos dicen que el sábado nos van a desalojar de forma violenta. Cuanto más carguen contra nosotros, más fuerza haremos...», aseguró Berta López, desempleada de 19 años, en el stand de recogida de firmas.

El jefe de gobierno, el débil José Luis Rodríguez Zapatero, declaró ayer que los reclamos de los manifestantes son «legítimos»: «Es una protesta pacífica, merece nuestro respeto», dijo. «Hay que escuchar» a los jóvenes de la Puerta del Sol «porque hay razones para que expresen ese descontento y esa crítica», declaró a la cadena de televisión Telecinco.

«Aunque hoy cuesta a los jóvenes ver los resultados de las reformas, los resultados llegarán. Tened confianza en que las reformas que estamos haciendo son necesarias para los jóvenes», añadió en un mitin electoral.

Los llamados «indignados» reclaman una reforma electoral para que ésta no beneficie a los grandes partidos Popular (PP) y Socialista Obrero Español (PSOE), como ocurre actualmente, y también culpan a los bancos por la crisis.

Zapatero entró hace meses en bajos niveles de popularidad ya que en 2008 se negó a aceptar la magnitud de la crisis, y luego se volcó a decretar recortes de salarios y ayudas sociales, congelamiento de jubilaciones y ajuste presupuestario en servicios básicos.

Este escenario había dejado al PP, que lidera Mariano Rajoy, a las puertas de una victoria arrasadora en los comicios municipales y autonómicos que tendrán lugar el domingo. No obstante, el líder conservador, favorito para ser electo presidente del gobierno en 2012, tampoco es una figura con alta imagen positiva. El apoyo a su partido es más un voto castigo al PSOE que una demostración de confianza en su figura.

Las encuestas habían anunciado que el oficialismo podría perder bastiones históricos como la gobernación de Castilla-La Mancha o la alcaldía de Barcelona. Pese a un esperable resultado adverso, Zapatero aseguró que no adelantará los comicios. No obstante, el devenir de las protestas impide aventurar cómo serán las semanas próximas.

Agencias AFP y DPA,

y Ámbito Financiero