Votan vascos y gallegos en elección clave para Zapatero

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Madrid - Vascos y gallegos se aprestan a ir a las urnas el domingo, en dos cruciales elecciones regionales que podrían complicar la gobernabilidad al primer ministro socialista, José Luis Rodríguez Zapatero. Con el país en su peor crisis en una década y una política contaminada por denuncias cruzadas de corrupción, una marcada paridad tanto en Galicia como en el País Vasco mantiene en vilo a los españoles.
Las encuestas marcan que es posible un vuelco electoral en ambas regiones. Por un lado, en el País Vasco (Euskadi), donde gobierna el Partido Nacionalista Vasco (PNV, democristiano) desde hace casi tres décadas, los socialistas (PSOE) de Zapatero podrían alcanzar el Gobierno regional, lo que significaría una conmoción en la política española.
Por el otro, Galicia, principal feudo del Partido Popular (PP), pero que es gobernado desde hace cuatro años por una alianza parlamentaria del PSOE y nacionalistas gallegos (BNG), podría volver a manos de los conservadores. En ambas comunidades autónomas, especialmente en Galicia, el voto de los residentes en la Argentina podría definir la elección (ver gráfico).
Un protagonista de la campaña electoral no fue un político, sino el juez Baltasar Garzón, quien lleva adelante un proceso por coimas masivas recibidas por importantes dirigentes del PP. Como contraparte, esta semana debió renunciar el ministro de Justicia de Zapatero, Mariano Fernández Bermejo, por ir de cacería, sin permiso legal, precisamente con el juez Garzón.
El jefe del PP, Mariano Rajoy, arremetió ayer otra vez contra Garzón: «Es una barbaridad; lo que está haciendo Garzón es tremendamente injusto. Está haciendo daño a mucha gente y poniendo en una situación imposible a un partido en una campaña electoral». La causa ya lleva 37 personas imputadas y, según cierta prensa y dadas algunas medidas tomadas por Garzón, no se descarta que se trate de un caso de financiación ilegal que afecte a todo el PP.
Por su parte, Zapatero, quien se implicó personalmente en la campaña electoral, consideró ayer «inaceptable» que el PP haya lanzado «intimidaciones muy serias» a Garzón en vez de colaborar con la Justicia para resolver el caso. «El PP debería reflexionar internamente porque tiene un problema de fondo muy grave», dijo.
Los vascos elegirán un total de 75 diputados al Parlamento autonómico. El actual Gobierno que encabeza José María Ibarretxe (tres mandatos) está conformado por nacionalistas moderados de centroizquierda (Eusko Alkartasuna, EA) y centroderecha (PNV), y por Izquierda Unida (una alianza con mayoría comunista). Por primera vez en tres décadas, la Justicia, a instancias del Gobierno de Zapatero, vetó a todo partido independentista radical, bajo sospechas de que escondían vínculos con la organización terrorista vasca ETA. Los partidos radicales sacaron históricamente entre el 10% y el 18% de los votos en Euskadi. Esta organización separatista surgió hace 40 años en el País Vasco y desde entonces asesinó a más de 825 personas. En una aparición en plena campaña electoral vasca, ETA atentó el pasado 23 de febrero contra la sede del Partido Socialista en la localidad de Lazkao. Un vecino cuya vivienda fue afectada por la explosión se vengó yendo a un bar en el que se congregan simpatizantes radicales y lo rompió a mazazos. Su acción motivó un inusitado sentimiento solidario en toda España, y un mayoritario rechazo en el País Vasco.
El avance del PSOE va de la mano de su candidato a Lehendakari, Patxi López, un hombre que abandonó el discurso confrontativo que había caracterizado a su partido hasta hace cuatro años.
El PP, tras excelentes elecciones entre 2001 y 2005, hará una mala elección, según las encuestas, aunque sería clave para apoyar a López en el Parlamento. La paridad que marcan las encuestas indican que el Lehendakari Ibarretxe pagaría el precio de un desgaste natural y de su fracasado proyecto de hacer de Euskadi un Estado libre asociado a España.
Galicia también fue escenario ayer de un intenso final de campaña con la presencia de la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, que apoyó al actual presidente regional, Emilio Pérez Touriño.
Rajoy, por su parte, apostó todo a las elecciones de Galicia, de donde es oriundo, y en la que es candidato uno de sus máximos aliados, Alberto Núñez Feijoo. Aunque las encuestas marcan paridad entre el PP y la suma del PSOE y el BNG, con leve ventaja para éstos, una derrota del candidato de Rajoy lo dejaría en posición muy debilitada en momentos en que su partido es sacudido por denuncias y por una abierta ofensiva en contra del actual líder por parte de la presidente de la Comunidad de Madrid, la derechista Esperanza Aguirre.
Sin aliados parlamentarios, el PP sólo puede apelar a lograr la mayoría absoluta en Galicia. Como en 2005 no lo logró el histórico Manuel Fraga Iribarne, pese a ganar las elecciones, el PP se quedó afuera de su bastión más emblemático. Si Rajoy recupera Galicia, dejará en problemas a Zapatero y a Aguirre.
Agencias EFE, AFP y DPA

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