- ámbito
- Edición Impresa
Voto por no pagar a los holdouts (y adiós a deuda)
Un interesante artículo publicó el economista Juan Pablo Nicolini sobre lo que está aconteciendo en el juicio de los fondos buitre. En el sitio “Foco económico, un blog de economía bastante racional”, Nicolini ironiza sobre las ventajas de no pagar a los acreedores. Apunta, con un estilo coloquial y directo, a que la Argentina se quedaría una vez más sin crédito, y por ende, sería una ventaja para un país adicto al gasto público. No pertenecer tiene privilegios.
•Mi abuelo nunca pidió plata prestada. Decidió vivir siempre con lo suyo. Y vivió feliz. Si querés crédito de un banco, es mejor no entrar insultando al gerente. Si te gusta agarrar la pelota con la mano, no juegues al fútbol. O andá al arco.
•En mi cultura, las deudas se pagan. Pero el mundo no funciona así, lo tengo claro. Y la historia argentina que viví desde que leo diarios me ha mostrado que éste no es el punto de vista de la mayoría (por lo menos, de la mayoría de los que nos representan y a los que votamos con entusiasmo).
•Participar o no del mercado de capitales es, a priori, una decisión conveniente. De la misma manera que para la mayor parte de las personas participar del sistema bancario también lo es. En ciertas circunstancias, si la deuda acumulada es alta, relativa a la capacidad de pago del endeudado, puede ser técnicamente conveniente renegociar la deuda, aun a costa de perder privilegios futuros de ese mismo sistema bancario. Para las personas o las empresas, se llama bancarrota y existen instancias legales que establecen los procedimientos.
•Como no hay cortes internacionales con el mismo poder que las cortes nacionales, las cosas son más complicadas cuando se trata de deuda de gobiernos. Y la historia del mundo está repleta de defaults de gobiernos nacionales. ¿Conviene pagar a los holdouts? La Argentina hizo un esfuerzo para reestructurar la deuda en 2005, que luego reabrió, y más del 90% aceptó ese acuerdo. Los que no fueron a la Justicia. Obtuvieron un fallo favorable. ¿Cuál es el costo de no pagar? No sé mucho de eso, es una cuestión legal, tiene que ver con las implicancias económicas del fallo. ¿Qué se puede ejecutar? No lo sé, pero no escuché ningún argumento que me haya convencido de que hay un costo potencialmente alto. Por otro lado, hay preocupación
en muchos participantes de esos mercados (incluido el propio Departamento del Tesoro) con respec-
to al efecto potencial de este fallo sobre futuras reestructuraciones. ¿Se pude usar de manera inteligente para obtener mejores condiciones? Es posible. Lo que sí quiero discutir son los potenciales beneficios que algunos imaginan.
•El primero es el efecto sobre el potencial acceso futuro al mercado de capitales. Siempre hay una tasa de interés a la cual el Gobierno argentino puede pedir prestado. Si no pagamos a los holdouts, esa tasa será gigantesca. Si pagamos, será solamente enorme. A tasas enormes, no vale la pena pedir prestado. El segundo es que necesitamos inversiones para Vaca Muerta. De nuevo, siempre habrá un acuerdo al cual empresas privadas estarán dispuestas a invertir. Hoy por hoy, habría que otorgar derechos futuros (siempre expropiables, claro) extraordinarios. Para compensar por ese riesgo de expropiación.
•Hace muy poco, nuestros representantes, en una abrumadora mayoría, nacionalizaron YPF. Con un enorme apoyo popular. Eso vino después de la nacionalización de las AFJP, también con un enorme apoyo popular. Somos un país que desconfía del capital privado, fundamentalmente del extranjero. No podemos tomar decisiones sin tener eso en cuanta.
•¿Realmente alguien piensa que por pagar a los holdouts habrá un efecto significativo sobre el acuerdo que uno potencialmente obtendrá en las licitaciones de Vaca Muerta?
•Pero el verdadero motivo por el cual voto por no pagar es porque somos un país (por lo que de manera abrumadoramente mayoritaria muestran nuestros representantes) que considera que pagar las deudas no es legítimo. Y elijo vivir en el país que tengo, no en el que me gustaría tener. Voto por no pagar, porque no quiero que mi Gobierno, en las próximas décadas, pueda pedir prestado. No quiero deudas al 10% ni al 8%, ni mucho menos al 14% (tasas que gobiernos provinciales aceptaron durante la década de los 90), tasas que son muy difíciles pagar. Son tasas de tarjeta de crédito, el peor crédito que existe.
•Con la gracia de la experiencia, reniego del plan Brady. Ojalá no lo hubiéramos aceptado nunca. Me imagino la Argentina que tendríamos hoy si desde 1970 hasta la fecha, no hubiéramos podido pedir prestado. Ojalá hubiéramos hecho como mi abuelo.

Dejá tu comentario