19 de abril 2011 - 00:00

Vuelve el Ballet con pisos nuevos y trilogía neoclásica

Tras un abrupto fin de la temporada 2010 y después de muchos meses sin presentarse en público, el Ballet Estable del Teatro Colón vuelve esta noche a las (renovadas) tablas del edificio de la calle Libertad, presentando un programa denominado «Trilogía Neoclásica».

Juan Pablo Ledo y Natalia Pelayo, una de las dos parejas protagónicas que tendrá «Margarita y Armando», el ballet que Fredrick Ashton creó en 1963 para Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, basado en «La dama de las camelias».
Juan Pablo Ledo y Natalia Pelayo, una de las dos parejas protagónicas que tendrá «Margarita y Armando», el ballet que Fredrick Ashton creó en 1963 para Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, basado en «La dama de las camelias».
El espectáculo «Trilogía Neoclásica», que se verá desde hoy en el Teatro Colón con repeticiones mañana, sábado y domingo, está compuesto por la suite «Nuestros valses», con coreografía de Vicente Nebrada sobre música de Teresa Carreño (con Leonardo Marconi en piano), la «Sinfonía en Do» de Georges Bizet en la versión de Georges Balanchine y «Margarita y Armando», el ballet que Fredrick Ashton creó en 1963 para Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, basado en la novela «La dama de las camelias» de Alejandro Dumas (hijo) y la «Sonata en Si menor» de Franz Liszt, que interpretará Iván Rutkauskas en arreglo para piano y orquesta de Dudley Simpson.

El programa de la compañía liderada por Lidia Segni contará con la participación de la Orquesta Estable dirigida alternativamente por Carlos Bertazza y Javier Logioia Orbe. Dialogamos con las dos parejas protagonistas de ésta última obra, que también intervendrán en las otras dos partes del programa.

Periodista: ¿Cómo se sienten dentro de lo neoclásico?

Sofía Menteguiaga: Completamente a gusto, es una de las cosas que más me gusta hacer, me siento relajada, en especial en «Margarita y Armando», donde se conjuga lo técnico con lo interpretativo.

Federico Fernández: Hay una libertad que todavía no pude implementar en el clásico, pero que me gustaría lograr, y sentirme como en Nebrada o en Ashton, que al igual de «Manon» de MacMillan, que hicimos el año pasado, tienen una libertad expresiva.

Natalia Pelayo: Es lo que más me gusta, tengo predilección por coreógrafos como MacMillan y Ashton.

Juan Pablo Ledo: Lo neoclásico conjuga lo clásico y lo contemporáneo, y en lo interpretativo ayuda a incorporar los elementos del cuerpo un poco más libres de una estructura para contar y transmitir. En mi caso me siento muy cómodo también.

S. M.: Los ingleses son my claros a la idea de montar, te dan elementos para que tengas clara la parte técnica y puedas construir un personaje, al margen de que uno lea el libro o vea videos.

F.F.: No dan licencias en lo técnico pero sí en lo expresivo.

P.: ¿Qué desafío implica como bailarines interpretar una obra creada para Fonteyn y Nureyev?

J.P.L: Es un privilegio importantísimo. Todos los recursos que ellos tenían están en esta obra, y era muy fuerte el contraste entre la masculinidad de él y la femineidad de ella.

S.M.: Siento mucha responsabilidad, todos les tenemos un gran respeto. La idea no es imitarlos, para nada, pero hemos visto los videos, y como fue creado para ellos son siempre una fuente de inspiración para nosotros.

F.F.: Son las figuras de la danza por excelencia. Él cambió el papel del hombre dentro del ballet, le dio una importancia y una técnica que los varones no tenían, limpieza en los movimientos: a partir de él el bailarín ya no es el que acompaña a la mujer, y en algunos casos él superó a sus partenaires femeninas. En el caso de Fonteyn, ella ya era grande, pero además tenía una técnica muy diferente, menos evolucionada, eran de dos generaciones distintas. Los ballets creados por él y para él dan cuenta de esa perfección técnica y de la presencia escénica que tenía.

P.: ¿Abrevaron en la fuente literaria para construir los personajes?

N.P.: Sí, y en mi caso también en una versión del cine mudo con Rodolfo Valentino, con Alla Nazimova, que tiene muchos elementos para inspirarse. La obra, desde la música de Liszt, más el drama y la coreografía, hace que el público se sumerja en esta historia y en las emociones de sus personajes.

J.P.L.: Todo el material visual que uno tiene hace que uno pueda llevar mejor el argumento. Esto tiene una historia tan fuerte que hace que todo sea un poco más real, que llega mucho más. Si bien no tuvimos mucho tiempo para armar esto, el hecho de haber hecho juntos «Manon», que tiene muchos puntos en común, nos sirvió muchísimo.

S.M.: Los personajes tienen una evolución muy grande, porque se cuenta una historia muy densa en poco más de media hora, por eso hay un trabajo interpretativo muy importante.

F.F.: Si bien todos los personajes tienen una elaboración, el drama real es muy diferente al drama de la fantasía, como puede ser Sigfrido, el personaje real nos toca más.

P.: ¿Cómo es la situación actual dentro del Ballet?

F.F.: Las ganas son las mismas de siempre, pero ahora hay condiciones dadas como para que podamos subir al escenario para cumplir con nuestras responsabilidades y nuestros derechos. Nos gustaría tener más funciones, porque en el año son sólo 28. La carrera de un bailarín es muy corta, y si no salimos a escena terminamos siendo bailarines de sala de ensayo.

P.: Una de las condiciones de las que hablaba es el nuevo piso...

F.F.: Sí. A fines de febrero empezamos a hacer clases en la sala 9 de Julio, donde ya estaba el piso Harlequin traído de afuera, hecho a medida para esa sala. También tenía que llegar el piso para el escenario, pero como no llegó se trasladó ése al escenario, y vamos a bailar sobre nuestro piso flotante, que es lo que corresponde. Esperemos que siga así durante el año, que los reclamos de los artistas puedan ser cumplidos.

N.P.: Estamos muy felices de tener orquesta, la sola idea de bailar con cinta grabada era trágica para nosotros, es un paso adelante muy grande. Esperemos que de ambos lados la cuerda se afloje y la temporada siga avanzando. Yo en lo personal también anhelo más funciones, y que en un futuro, cuando pasen estos conflictos que está viviendo el Teatro, se pueda dar paso a algo urgente, el respeto a las categorías, que la institución se fortalezca con reglas, con una carrera en serio.

J.P.L.: Tanto los trabajadores como las autoridades necesitamos reglas claras a las cuales ceñirnos. El orden trae el éxito y el crecimiento.

Entrevista de Margarita Pollini

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