“Wagner, como correr un maratón”

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Igual de inesperada que la llegada de Valentina Carrasco para ocuparse de la régie en lugar de Katharina Wagner fue la de Roberto Paternostro para ponerse sobre los hombros la parte musical del mega-proyecto «Colón-Ring», versión condensada en 7 horas (9 con intervalos) de la Tetralogía, remplazando a Julien Salemkour, a quien apenas pudo verse dirigir un concierto con «highlights» en agosto pasado. En su debut en la Argentina, Paternostro (director austríaco con trayectoria wagneriana) asumirá el «Anillo del Nibelungo» adaptado por Cord Garben al frente del Coro y la Orquesta Estable del Colón y un elenco internacional, mañana y el viernes 30. Dialogamos con él:

Periodista: Como músico, ¿qué opina de la calidad del trabajo de Cord Garben? ¿Estaba al tanto de que se iba a hacer antes de que lo convocaran?

Roberto Paternostro: Había leído en los diarios de Europa acerca de este proyecto con Katharina Wagner, pero no sabía cómo eran los cortes. Cuando llegué vi las partituras, y me gustó mucho, porque la trama se desarrolla de una manera muy clara. Siempre se puede decir «Falta esto o aquello», pero son siete horas de Wagner.

P.: Pero en lo que respecta a las tonalidades, por ejemplo. ¿funcionan los cortes?

R.P.: Sí, funcionan. En esta partitura no hay una sola nota escrita por Cord Garben, ni un preludio, ni un interludio, ni una modulación. Por supuesto que es un tema delicado, el de la tonalidad: no se puede cambiar un La mayor por un Si bemol mayor. Aquí todo funciona.

P.: Hubo modificaciones respecto del planteo original de Garben, donde «Oro del Rin» estaba intercalado en «Walkyria».

R.P.: Sí, este equipo que integramos Valentina Carrasco y yo cambió esto: empezamos con el preludio al «Oro del Rin», y se sigue en el orden tradicional.

P.: ¿Qué expectativa despertó en Europa este proyecto?

R.P.: Mucha, se habló y se habla mucho de esto. Lo prueba el hecho de que tenemos aquí no sólo la prensa local sino austríaca, alemana.

P.: ¿Cómo es su trabajo con el elenco y la orquesta?

R.P.: Es un elenco fantástico, que así como está se puede llevar a cualquier teatro del mundo. Y no dejo de sorprenderme de la acústica del teatro: es milagrosa. Habrá dos orquestas, porque es demasiado largo para una sola: una hará «Oro del Rin» y «La Walkyria», y la otra «Sigfrido» y «El ocaso de los dioses». Hay muchos jóvenes en la orquesta que no han tocado nunca la Tetralogía. Es un trabajo muy intenso. Ensayamos día y noche, salvo los lunes, que son día de descanso, porque tuvimos que recuperar el tiempo perdido: antes de nuestra llegada los cantantes estuvieron aquí diez días sin régisseur ni director.

P.: ¿Cuál es el mayor desafío para un director en Wagner?

R.P.: Para el que no conoce Wagner siempre está esa imagen de que es un poco bombástico, patético, «forte», pero hay muchísimos compases sólo de arcos, o maderas, muy sutiles. Lo segundo, tanto aquí, que serán siete horas de música, como las óperas tradicionales, es la resistencia, que evidentemente no es la misma para una sinfonía de 30 o 40 minutos. Y lo otro es el balance entre el foso y la escena: aun cuando Wagner escribe «forte» no hay que excederse. Respecto de la duración, hay que trazar una estrategia para saber dónde se necesita más o menos energía: es como un maratón, no se puede empezar corriendo a la mayor velocidad porque al poco tiempo uno se habrá agotado. Descansar no se puede, pero sí dosificar.

Entrevista de Margarita Pollini

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