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Wall St. es (cautamente) optimista para este año

En cuanto al balance de 2011, algunos de los últimos ranking difundidos llamaron la atención de los analistas por inesperados resultados. Como por ejemplo, la mayor sorpresa fueron los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años que lideran el ranking anual, con un desempeño positivo de casi un 17% anual, cuando la mayoría de los expertos apostaban a su caída por el final de la segunda ronda de medidas expansivas (QE2) y la rebaja de la calificación de la deuda estadounidense. El segundo lugar lo ocupa el barril Brent de crudo con cerca del 14%, seguido muy de cerca por los bonos del Gobierno alemán a 10 años, con un 13,7%. Luego se ubica el oro con un 8,9%, al finalizar el año en 1.567 dólares la onza troy.
A contramano, lo peor pasó por el cobre, que registró una caída de más del 23% (aunque el precio promedio nominal anual fue el mayor de los últimos 45 años, mientras que el promedio real sólo fue superado por el histórico de 1966). También la plata fue un neto perdedor en 2011, al igual que la Bolsa de Tokio, con una caída de casi un 18%. El saldo de los commodities, según el índice CRB, fue negativo en más del 8%.
En este contexto Wall Street logró salvar 2011 con un avance acumulado del 5,5% (McDonalds fue la que más ganó, un 31%) gracias al empujón final de la temporada de compras navideñas, y eso a pesar de que este año estuvo marcado por una volatilidad extrema en los mercados debido a la crisis de deuda en Europa y Estados Unidos. El S&P 500 cerró el año sin cambios (trepó un 9% en su punto más alto, y cayó un 14,5% en su punto más bajo) mientras que el NASDAQ perdió un 1,8%, que por otra parte estuvo marcado por la avalancha de compañías de internet a Wall Street, como Groupon, que incluso encendieron las alarmas de una nueva burbuja tecnológica.
El índice MSCI de las acciones mundiales cayó un 9% y el FTSEurofirst 300 cedió casi un 11%. A las estrellas de los mercados emergentes les fue peor. El índice Shanghai Composite de China perdió un 22%, el BSE de India se hundió un 25%, y el Bovespa de Brasil perdió un 18%.
El balance final de 2011 no deja entrever las enormes dificultades con las que se han encontrado en el camino los inversores este año, que muchos iniciaron con la esperanza de que sería el de la consolidación de la recuperación de la economía mundial. La crisis de deuda de la zona euro golpeó con toda su fuerza al sector financiero de Wall Street, que respondió con fuertes sacudidas a cada noticia procedente del Viejo Continente, por lo que ha caído un 18% en 2011 y Bank of America ha sido el peor componente del Dow, con una caída acumulada del 58,3% (JPMorgan Chase perdió un 21,6%).
Una perlita en el panel del S&P 500 fue Cabot Oil & Gas, el único componente que duplicó el valor en 2011, con un alza del 100,5%, seguido por otra energética, El Paso, que subió un 93,1%.
Como resultado de las sucesivas crisis, hubo una estampida de los mercados de valores hacia otras inversiones consideradas refugio como el dólar, el petróleo, y en particular el oro, que comenzó a brillar cada vez con más fuerza hasta alcanzar niveles insospechados, como el de los 1.900 dólares la onza hacia septiembre. Mientras tanto, Wall Street vivió una montaña rusa perfecta: por primera vez desde su creación hace 115 años, el Dow Jones encadenó en agosto cuatro jornadas consecutivas con movimientos superiores a los 400 puntos y el índice de volatilidad CBOE alcanzó cotas desconocidas desde el «flash crash» de 2010.
Los alentadores datos macroeconómicos difundidos en el último mes en EE.UU. parecen, a juicio de los analistas, más ligados al frenesí de la temporada de compras navideñas que a una verdadera recuperación de la economía estadounidense.


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