Nueva York - Wall Street cerró ayer julio con una evolución positiva, centrado en los resultados de las empresas y sin dar señales de que esté preocupado por la tormenta política del día en Washington. Aunque la jornada se cerró con resultados mixtos, el Dow Jones alcanzó un nuevo récord, el cuarto consecutivo, mientras que el S&P y el Nasdaq, aunque perdieron, están en niveles históricos. Es que los dos tercios de las empresas que integran el S&P 500 están anunciando rendimientos superiores a los esperados por los analistas, y eso genera recompensas. El resultado está claro: en julio el Dow subió un 2,6%, el S&P 500 un 2% y el Nasdaq avanzó un 3,4%. También se ha beneficiado, por una parte, por señales que confirman la intención de la Fed de seguir aplicando subas graduales en las tasas de interés, y de la progresiva recuperación de los precios del crudo. El WTI terminó por encima de los 50 dólares, algo que no se veía desde fines de mayo, lo que permitió, por ejemplo, que la petrolera Chevron terminara como la segunda con mayores avances dentro del Dow. Algunos analistas descartan que se esté acabando la buena racha, y piensan que todavía hay terreno para avanzar. "Las ganancias están siendo impulsadas por la reciente expansión económica, y creemos que todavía hay espacio por delante", sostuvo el jefe de inversiones de Deltec, Atul Lele. El mercado cerró tras anunciarse el relevo de Anthony Scaramucci como director de Comunicaciones de la Casa Blanca. Lo que se sigue con atención y relativa preocupación es la escalada de la tensión generada por los ensayos balísticos de Corea del Norte. Algunos ven razones para pensar que las subas actuales deben ser analizadas con cautela, y es que en otros años Wall Street ha estado dominado por correcciones desde agosto y hasta octubre, y siempre existe el temor de que lo mismo pueda ocurrir ahora.
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