10 de julio 2009 - 00:00

Wall Street lava sus culpas con lobby y campaña de imagen

Nueva York - La mayoría de las personas se preguntan cómo acabará la crisis financiera. Para algunos, la historia de cómo comenzó es igual de importante. Conocer esa historia ayudará a definir una acción frente al actual caos en los mercados. En juego están el modelo de negocios del sector financiero y miles de millones de dólares en beneficios anuales.

No es de sorprender que los ejecutivos de Wall Street inventen su propia versión de las causas de la crisis para minimizar su papel en las burbujas de los sectores de vivienda y crédito, al tiempo que se presentan como una parte integral de toda posible solución. Esto forma parte de un esfuerzo de todo el sector para regresar a una situación similar al statu quo de antes de la crisis. La estrategia será puesta a prueba este mes, cuando el Congreso celebre audiencias sobre la reforma propuesta por el presidente Barack Obama para la regulación del sistema financiero. Otra táctica es culpar a los vendedores de corto plazo, que intentan beneficiarse con la caída de los precios de las acciones.

"Yo no fui"

Si unimos todo, el mensaje es claro: la crisis no ocurrió porque el sistema financiero estuviera podrido, lo que pasó fue que se vio abrumado por una tormenta empeorada por los inversores que buscaron sacar provecho de la miseria.

Y si Wall Street dice que no es culpable, ¿hay alguien que pueda discutirlo? Sí. Ese cuento contradice lo que realmente ocurrió: los bancos utilizaron intencionalmente demasiado dinero prestado para hacer préstamos indebidos e invertir en activos inflados, mientras los reguladores hacían la vista gorda con respecto a la ingeniería financiera desenfrenada.

Reconocer esto les causaría mucho dolor. Para vender su historia, el sector financiero ha estado cortejando a las autoridades al tiempo que intenta contrarrestar las opiniones de sus detractores. La firma más importante de Wall Street inició una campaña para convencer al público de que el sector de valores es «parte de la solución», según un memorando confidencial de la Asociación del Sector de Valores y los Mercados Financieros (SIFMA, por sus siglas en inglés).

Reforma

Nadie se creerá que Wall Street no tuvo la culpa, pero ellos quieren intentarlo de cualquier forma. ¿Adónde nos llevará todo esto? Quizá pronto veamos pegatinas que digan: «Abraza a un banquero hoy».

Los abrazos que los banqueros y los operadores quieren realmente son, claro está, los del Congreso y el Poder Ejecutivo, quienes están digitando la mayor reforma del sistema financiero estadounidense en 75 años. Es ahí donde el papel de Wall Street en la crisis se vuelve especialmente importante.

«La historia de una tormenta que se produce una vez por siglo significa que no hay nada que aprender de todo esto, que es algo que pasa a veces y que tenemos que aceptar», dice Joseph Mason, profesor de Banca en la Universidad de Luisiana. «Eso absuelve a los bancos y a las autoridades reguladoras de la responsabilidad de reformar la regulación financiera de manera significativa», agrega.

Hay otra razón para promover la idea de que el sector financiero no es responsable de la crisis: esa mentira refuerza la confianza en los mercados. Si la crisis realmente empezó con los bancos y sus reguladores, ¿por qué deberían los inversores creer ahora que Citigroup o Bank of America están empleando un juicio adecuado al calcular las pérdidas futuras potenciales en sus carteras de préstamos?

El primer ministro británico Winston Churchill dijo una vez que la historia sería indulgente con él porque, como vencedor, planeaba escribirla. Si bien Wall Street supuestamente salió perdiendo en la crisis financiera, tiene muchas ganas de emularlo.

Agencia Bloomberg

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