El Dow Jones recuperó parcialmente las pérdidas de las últimas dos ruedas, cuando llegó a caer hasta un 8,5% con respecto al máximo del 26 de enero.
Nueva York - Wall Street cerró ayer con fuertes avances y remontó parcialmente las pérdidas acumuladas en las dos sesiones anteriores, que habían generado temores de una implosión bursátil de peligrosas consecuencias globales. Después de haberse comportado con gran irregularidad durante la jornada, el Dow Jones de Industriales, el principal indicador del mercado, cerró con un avance del 2,33% hasta 24.912,77 puntos. En tanto, el selectivo S&P 500 avanzó un 1,74%, a 2.695,14; y el Nasdaq, un 2,13%, a 7.115,88 unidades.
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Fue una sesión marcada por una gran volatilidad, aunque ligeramente menor que en la sesión del lunes. El Dow Jones llegó a perder casi 600 puntos durante la rueda y en su mejor momento llegó a subir también otros 600, con un rango de cerca de 1.200 puntos. En las dos sesiones anteriores, el Dow Jones había acumulado un retroceso del 7% y había caído un 8,5% respecto al récord que anotó el indicador el pasado 26 de enero. Para la mayoría de los expertos, la buena salud económica actual y los buenos resultados de las empresas, especialmente las estadounidenses, no justifican un declive prolongado. "Objetivamente, no se cumplen las condiciones para tener un colapso real", dijo Vincent Juvyns, de JPMorgan. "A nivel económico, nada ha cambiado. Por el contrario, los últimos indicadores sólo confirman que la economía mundial sigue siendo robusta", agregó.
Con el resultado de ayer, el Dow queda a un 6,4% de su última marca histórica. El mejor mes de enero de la plaza de Nueva York desde 1987, se arrastraba desde el año pasado. El Dow Jones cerró 2017 con 71 marcas históricas y con un avance acumulado del 25,2%. Aunque los analistas venían anticipando que esta tendencia derivaría en una corrección, nadie apostaba sobre cuándo sería, y menos ahora, en medio de una nueva tanda de resultados trimestrales que en su gran mayoría han superado las expectativas.
Según Carl Icahn, un inversor multimillonario cuyos comentarios son muy respetados en Wall Street, lo que ha vivido en los últimos días la Bolsa no es más que "el comienzo de un estruendo" que puede derivar en los próximos años en "un terremoto". "El mercado se ha convertido en un lugar mucho más peligroso", señaló en una entrevista con la cadena CNBC y destacó especialmente el surgimiento de instrumentos como los fondos de inversión cotizados o ETF y las grandes sumas que están atrayendo. "Hay demasiado dinero que está yendo a los ETF. El mercado es un casino con esteroides", agregó Icahn, que describió las caídas de los últimos días como una "señal" y "advertencia" del mercado ante la necesidad de entrar a una etapa de correcciones. "Un día de estos todo va a derivar en una implosión", añadió Icahn, pero no se aventuró a decir cuándo puede ocurrir. "No creo que nadie sepa si se ha tocado fondo o no", insistió.
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