La Habana afirma que no es responsable de las agresiones, que causaron migrañas, pérdida de audición y vómitos a 21 funcionarios. Los medios norteamericanos apuntan a Rusia.
INCÓGNITA. El propio Raúl Castro se presentó en la sede para desmentir la participación de su Gobierno en lo ocurrido. El FBI ya investiga en el terreno.
Washington y La Habana - Estados Unidos "está evaluando" un posible cierre de su embajada en Cuba tras los misteriosos ataques acústicos que afectaron a por lo menos a 21 de sus funcionarios, anunció sorpresivamente el secretario de Estado, Rex Tillerson.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La posibilidad "está siendo evaluada. Se trata de un asunto muy serio por el daño que sufrieron algunos individuos. Algunos de ellos fueron repatriados", declaró en una entrevista en la cadena de televisión CBS.
La escalada es tal que hasta el propio presidente de Cuba, Raúl Castro, se reunió con el principal diplomático de la embajada norteamericana en la isla, Jeffrey DeLaurentis, para asegurarle personalmente que su Gobierno no es responsable por lo sucedido. Poco después, trascendió que el FBI fue autorizado a viajar a La Habana para investigar los posibles causales.
Con el número de víctimas en aumento, y sin explicaciones sobre el origen de los ataques, algunos legisladores norteamericanos siguen pidiendo el cierre de la sede diplomática, un asunto abordado en la entrevista de Tillerson en el programa "Face the Nation" de CBS.
El edificio reabrió sus puertas en 2015 bajo la administración del presidente demócrata Barack Obama, tras medio siglo distanciamiento. Desde finales de 2016 más de una decena de funcionarios estadounidenses de la embajada y algunos canadienses han manifestado síntomas físicos, sobre todo pérdida de audición, migrañas y náuseas, por lo que tuvieron que recibir asistencia médica, algunos en sus países natales.
El último de los incidentes fue registrado en agosto pasado a pesar de que el Gobierno de Donald Trump ya había elevado su queja, y como represalia, expulsado de Washington a dos diplomáticos de la isla. La cancillería estadounidense, que calificó estos ataques de "sin precedentes", advirtió al régimen comunista que es responsable de la seguridad de los diplomáticos que trabajan en la isla, aunque no especificó quién está detrás de lo sucedido.
Trump declaró en varias ocasiones su intención de renegociar la relación de Washington con La Habana, y frenó el deshielo entre ambos países, lo que agradó al ala dura del exilio cubano, que lo apoyó decisivamente en las elecciones. Los medios de comunicación estadounidenses han especulado sobre el asunto y plantearon argumentos que se acercan a un guión cinematográfico de James Bond, el agente 007 de la ficción, para explicar los hechos. No se descarta el uso de "armas sónicas", que dirigen un ruidos masivos en una dirección específica, y que han sido empleadas contra manifestantes en ciudades y contra piratas en el Océano Índico.
El único problema de esa teoría es que esas armas, como es de prever, hacen mucho ruido y eso no es el caso de la sede diplomática de La Habana, ubicada en El Vedado.
La prensa estadounidense dijo esta semana que los incidentes parecen una reedición de lo que sucedía durante la Guerra Fría, cuando la embajada de EE.UU. en Moscú fue bombardeada con ondas de radio. La revista Newsweek especuló con la posibilidad de que las ondas de radio en La Habana procedan de la embajada rusa.
Dejá tu comentario