Con la seguidilla de bajas que acumulamos (seis con el 0.25% que perdió ayer el Dow al quedar en 12573.27 puntos) no le va a hacer falta mucho al balance del J.PMorgan Chase que conoceremos hoy para disparar una jornada alcista. Esta idea tiene dos caras: por un lado la chance de una suba, por el otro el que si esa suba no se da esto será porque la situación del mercado es algo más mala de lo que le gustaría a muchos. Es interesante que ayer las acciones arrancaran en baja marcando en mínimo una hora después de comenzadas las operaciones. A partir de ahí los precios fueron recuperando terreno, hasta la última media hora cuando tuvimos un desabarranque. Claro que la cosa no fue pareja para todos y si algo evidenció esto es que se privilegió la seguridad (mientras el Dow estuvo algunos minutos del lado ganador a partir de la una y cuarenta y cinco minutos, el NASDAQ y el S&P500 estuvieron todo el día del lado perdedor cerrando con una baja del 0.5% y del 0.5% respectivamente). Es claro que a los alcistas no les gusta mucho esto de un mercado que retrocede día a día, pero cuando miramos lo que sucede de cerca hay bastante de lógica. Así, mientras Merck subió algo más del 4% tras anunciar avances en su nueva droga contra la osteoporosis y la suba de los granos -fruto de la peor sequía desde 1988- impulsaba a las empresas del sector, los balances castigaban al conjunto del mercado. No debe sorprender entonces que la demanda por los bonos del tesoro llevara la tasa de 10 años al 1.479% anual, apenas 4 puntos básicos por encima del mínimo histórico que marcó a principios de mes, que el oro ganara el 0.8% o que el petróleo retrocediera el 0.19%. ¿Un consuelo?: el resto del mundo retrocedió más del 1%.
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