25 de agosto 2015 - 00:00

Ya eran más de mil los colombianos echados de Venezuela

La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, conversa con los deportados en Cúcuta. Las familias denunciaron que fueron corridas de sus viviendas por la noche y que sólo les dejaron llevar lo puesto.
La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, conversa con los deportados en Cúcuta. Las familias denunciaron que fueron corridas de sus viviendas por la noche y que sólo les dejaron llevar lo puesto.
Caracas - Casi un millar de colombianos deportados en los últimos tres días de Venezuela a la ciudad fronteriza de Cúcuta denunciaron que el único criterio seguido para darles ese trato es su nacionalidad, sin importar su situación legal o sus hijos menores.

"Sólo nos dijeron que nos deportaban por ser colombianos. Nos decían ¿venezolanos o colombianos?, pues camine", relató Rocío Angarita sobre su expulsión del país en el que vivió los últimos trece años. En su caso, como en el de muchos otros, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) se presentó en su casa a medianoche y los obligó a salir de la ciudad de San Antonio, situada en el fronterizo estado de Táchira. En esa región venezolana, el presidente Nicolás Maduro decretó el estado de excepción el viernes y desde entonces fueron deportados más de un millar de colombianos, según los datos facilitados por Migración Colombia.

Las expulsiones continuaron durante todo el día, lo que obligó a la Cruz Roja a establecer un corredor humanitario para trasladar a pacientes que requieran atención médica hasta centros hospitalarios de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander.

La ciudad se convirtió en una suerte de campo de refugiados, donde los deportados que llegaron con lo puesto son instalados en carpas en centros deportivos. "Sólo nos dejaron ponerles los zapatos a los niños", comentó Angarita sobre la noche de su expulsión en la que "hasta el perro quedó allá.

Los últimos trece años de su vida quedaron ahora a sus espaldas, ya que su casa, como la de la mayoría de los colombianos, había sido marcada por los soldados venezolanos con una letra "D", una sentencia de demolición de la vivienda y de destrucción de sus propiedades. Muchos mintieron sobre el lugar de nacimiento de sus hijos, debido a que, según explicó, varios tuvieron que separarse de sus progenitores ante unas deportaciones que no respetan la unidad de las familias.

"No nos falta ni nos faltará firmeza para defender a todos nuestros connacionales, donde quiera que su seguridad se vea amenazada o sus derechos fundamentales violentados", señaló el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en un comunicado difundido por la Casa de Nariño, sede del Gobierno.

Esta crisis humanitaria comenzó tras el ataque de presuntos contrabandistas contra militares venezolanos que se saldó con tres uniformados y un civil heridos, lo que provocó que Maduro cerrase la frontera, inicialmente por 72 horas, y posteriormente declarase el estado de excepción.

Agencias EFE, AFP, DPA,


ANSA y Reuters

Dejá tu comentario