6 de septiembre 2010 - 00:00

Yok anticipó el Rosh hashaná

Se realizó el ayer al aire libre, en la intersección de Armenia y Costa Rica, el festival artístico y multidisciplinario para anticiparse a «Rosh hashaná», año nuevo judío que recibe el 5771 entre el miércoles y el jueves. Como se viene repitiendo hace ya algunos años, siempre en la misma plaza de Palermo, pasó el «Pesaj urbano»(Pascua judía), se sumará el «Sucot urbano» (fiesta de las cabañas, el próximo 25 de septiembre) y se presentó ayer el «Rosh hasaná urbano».

La iniciativa de la asociación Yok volvió a combinar la música, la instalación urbana, un espacio para charlas y una feria de sabores y diseños. La propuesta musical aportó nuevos grupos e intérpretes que resignifican la música klezmer, donde se escuchan arreglos a los clásicos jasídicos y novedosas incorporaciones instrumentales como la percusión con cajones, donde históricamente primó la flauta traversa o el acordeón. Al mediodía comenzó a sonar el grupo Amijaie, y continuaron durante toda la tarde Balkan Spice, Dovoie Sestri, Segundo Mundo y Pequeña Orquesta Klezmer Gypsyiddishe Brass Band.

Años atrás se destacó el dúo que popularizó desde fines de los 90 la música klezmer en el país: Marcelo Moguilevsky y César Lerner. En cambio esta vez se optó por dar lugar a las nuevas generaciones de artistas, con música característica de la tradición judía, mediante la interpretación de clásicos del género y composiciones originales, además de una importante cuota de improvisación e interacción con el público que siempre se animó a bailar y hasta armó rondas. Los grupos klezmer están conformados por acordeón, piano, clarinete, flautas dulces, armónica y las voces, con melodías que en muchos casos exceden la tradición estrictamente judía y resuenan a compositores de raíces musicales similares como Goran Bregovic o hasta Emir Kusturica, y la más conocida a nivel local, Babel Orquesta. Esta vez se optó por no convocar grupos demasiado «modernos», como los que abundan en fiestas de casamiento judíos o bar mitzvot. Allí tocan muchas veces bandas que combinan el tradicional Hava nagilah con la música electrónica y hasta con «Los Beatles». Innovaciones eclécticas del nuevo milenio.

En cuanto a las instalaciones artísticas, se montaron diferentes sectores bajo los temas «Memoria» (con ladrillos caídos para recordar el atentado a la AMIA) «Identidad» (con muchos espejos que invitaban a reflejarse y preguntarse por el ser judío) «Introspección» (con valijas que buscaban un viaje al pasado y los recuerdos) «Celebración», «Los orígenes», etc.

La gastronomía ofrecía desde manzanas con miel (la tradición indica que debe ser el primer bocado del año para que sea dulce) falafel, knishes o kipes, pero se vendían además objetos con leyendas humorísticas como «Orgullo goi», «Coolpa» o «El amor es kosher». Una muy buena manera de sumar celebraciones y restar solemnidad.

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