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YPF: Gobierno no podrá esperar pagos impositivos extras
Miguel Galuccio
Actualmente, la caja fiscal de YPF está en una situación casi terminal, ya que por lo menos en el período enero-marzo se destinaron todos los fondos disponibles para liquidar deudas corrientes y acelerar el pago de gastos de los ejecutivos que dirigían la empresa, sin orientar fondos para previsionar liquidaciones impositivas.
En general, es una práctica habitual en las grandes empresas ahorrar mensualmente una parte de sus ingresos y facturación para futuros pagos tributarios. De hecho, la petrolera en algunos momentos de vacas flacas del fisco no tuvo problemas para adelantar Ganancias o incrementar el monto del pago de ese tributo y del IVA a cuenta de liquidaciones futuras. De hecho, fue lo que los propios españoles de Repsol hicieron a fines de 2001 y durante casi todo 2002. También repitieron algo del adelanto en algunos meses puntuales de 2008 y 2009, cuando desde el Ejecutivo se necesitó liquidez puntual.
Desde el Gobierno se esperaba en los días en que desembarcó la intervención del ministro de Planificación, Julio De Vido, y Axel Kicillof, que los administradores contables nuevos determinaran un número específico sobre cuántos millones de pesos podría aportar la petrolera para las cuentas públicas en el segundo semestre. Algunos hombres de Economía aventuraron algunos números entusiastas que llegaban, e incluso superaban, los $ 1.000 millones. Hacienda no podrá esperar ingresos especiales de YPF, al menos hasta que el año esté casi terminando y la empresa pueda comenzar a cerrar el ejercicio. Esto no ocurrirá, por lo menos, hasta septiembre.
Para el Gobierno no es un dato menor. Los últimos meses del año son de liquidaciones de exportaciones, especialmente en el caso de la soja, menores que las habituales, y es cuando desde Economía se comienzan a hacer los últimos balances para cerrar el ejercicio fiscal. De hecho, lo habitual es que la cuenta de diciembre arroje déficit y deba ser cubierta con un combo de ingresos de octubre-noviembre y enero. En 2012, año de ciertas dificultades fiscales, habrá además problemas de ingresos y gastos a fin del ejercicio, con lo cual el dinero que hubiera podido aportar YPF habría sido fundamental.
Hay otra realidad fiscal de la petrolera que complica al Gobierno. Por decisión, mitad política-mitad económica, se priorizará el mercado interno de combustibles, ya que se quiere que el público no vea estaciones de servicio sin naftas, más en unos meses en los que la empresa está en plena reconciliación con sus clientes luego de la renacionalización. Esto provocará seguramente una caída en otros ingresos por impuesto, una cuenta que podría llegar a los 300 millones que ya estaban presupuestados en el año.
Toda esperanza futura de ingresos fiscales pasa ahora a 2013. Esta semana Galuccio anunció un plan que le permitirá a la empresa incrementar un 36% la producción de petróleo y gas entre este año y 2017, a razón de un 6% anual promedio. Implica una inversión de u$s 3.500 millones en 2012 y u$s 7.000 millones anuales entre 2013 y 2017. Esos recursos saldrían del flujo de fondos de la petrolera y de asociaciones de distinta naturaleza, entre ellas las de un socio estratégico o financiero vía el desarrollo de yacimientos y de recursos no convencionales.


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