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Zanola responde pidiendo más: $ 1.500 millones
$ 1.500 millones. El reclamo había formado parte de las protestas y negociaciones por las duras paritarias del sector que cerraron en marzo de este año y que determinaron un aumento salarial para los afiliados al gremio del 19%. Como el sindicato consiguió finalmente un aumento importante (de los más altos del año), la protesta millonaria quedó archivada hasta nuevo aviso. Ahora, con los problemas judiciales y la interna del 23 de setiembre a cuestas, Zanola considera que llegó el momento de pelearse por el dinero que, según él, se le debe a la polémica obras social de los bancarios, nave nodriza del Policlínico Bancario, hoy en la picota.
La deuda provendría, siempre según las sumas y restas del gremio, de lo que el Ministerio de Salud de Graciela Ocaña retiene del aporte del 2% sobre intereses y comisiones del sistema financiero, que figurarían en la Ley 19.322 y que cada tanto quedan suspendidos. La última pelea de este tipo había sido en la crisis de 2001, cuando en medio de la devaluación y ante la caída del sistema financiero, el aporte fue suspendido. Antes, durante 1995, Zanola y Domingo Cavallo habían mantenido una polémica pública y abierta por este porcentaje. El ex ministro de Economía de Carlos Menem hizo que se le firmara un decreto anulando el aporte, y ante la protesta del sindicalista, embistió directamente contra la obra social de los bancarios, con números que, según su visión, demostraban serios desmanejos financieros y contables, en el mejor de los casos. En la pelea también intervino el entonces presidente del Banco Central, Roque Fernández. En esos días, Zanola defendía su obra social y su policlínico reconociendo que podría haber algún tipo de problema en la administración, pero que Cavallo y Fernández sabían de sindicalismo «como yo de capar monos». El conflicto se zanjó finalmente con la intervención de Carlos Menem, en uno de los innumerables salvatajes generales que tuvieron las obras sociales en la historia reciente del país.
La deuda que ahora reclama Zanola tiene un origen similar. Según el gremialista, los aportes del 2% no ingresan al banco desde que Ocaña llegó al ministerio en diciembre de 2007, ya que la ex ministra no los consideraba fondos exclusivos del gremio, sino de aportes generales al sistema de obras sociales. Por las dudas, Ocaña no hizo uso de los fondos y los depositó en el Banco Nación.
Zanola reclama el dinero para su obra social, y afirma que el 1% del efectivo debería formar parte del Fondo Solidario de Redistribución, que a su vez financia los programas médicos de alto costo, el origen de los males judiciales que hoy sufre Zanola. El sindicalista quiere ahora que todos sepan que el dinero que se le adeuda debía formar parte de los financiamientos de su obra social y que ante la falta de ese dinero, tuvo que hacer malabares para llevar adelante una buena gestión en el policlínico.
Este fondo, además, había sido fruto de serias disputas entre Zanola y los banqueros, especialmente el titular de ADEBA (las entidades de capital argentino), Jorge Brito. El dueño del Macro, en medio de las disputas por las últimas paritarias y cuando se cruzaban acusaciones sobre quién estaba más cerca del Gobierno, impulsó una solicitada donde figuraba que el gremio de Zanola había recibido el aporte de unos $ 300 millones para que la obra social pudiera funcionar, ya que estaba, según el criterio de los banqueros, al borde de la quiebra. El gremialista contestó asegurando que ese dinero se lo debían al gremio y que, en todo caso, Brito y el resto del sistema financiero sólo habían cumplido con el pago que se le debía y que Ocaña retenía.


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