6 de febrero 2009 - 00:00

Zapatero quiere asegurarse que escuche los reclamos

José Luis Rodríguez Zapatero, Néstor Kirchner
José Luis Rodríguez Zapatero, Néstor Kirchner
No será fácil la circulación de Cristina de Kirchner por los despachos oficiales del Gobierno español. A partir del lunes, cuando comiencen las audiencias de la Presidente, la organización del viaje preparó, a pedido especial del Gobierno europeo, no menos de cinco audiencias a solas entre la visitante y las más altas autoridades de España, incluyendo a José Luis Rodríguez Zapatero y el rey Juan Carlos de Borbón. Además de otros funcionarios que también insistieron en que sus encuentros con Cristina de Kirchner sean privados.
Desde el Gobierno argentino supieron interpretar el mensaje. Buenos anfitriones, ni Zapatero ni los monarcas ni el resto de los funcionarios que recibirán a la Presidente y sus ministros incomodarán a los visitantes públicamente con sus cuestionamientos. Sin embargo, obligatoriamente quieren también que la Presidente escuche en vivo y en directo las quejas y cuestionamientos, que son muchos, y que el Gobierno español quiere plantear sin atenuantes a la visitante. Fue la condición para que el viaje se concrete. En estos encuentros, no habrá temario por no tocar, incluyendo Aerolíneas Argentinas, el pago de los u$s 1.000 millones de dólares que el país le debe a España desde fines de 2001, la situación del Club de París, las inversiones de las AFJP españolas (Consolidar, del grupo BBVA) nacionalizadas por el ANSES, los proyectos de Repsol YPF, que el Gobierno argentino quiere que se hagan con la venezolana PDVSA, y hasta la adopción del sistema de TV digital japonés en lugar del europeo.
Tal como adelantó ayer este diario, la agenda oficial preparada para Cristina de Kirchner en España comienza el lunes a las 12, con la visita de la Presidente al Ayuntamiento de Madrid, incluyendo un encuentro con el alcalde Alberto Ruiz Gallardón. El destino quiso que la primera reunión de la Argentina, sea con uno de los hombres más poderosos de España, pero del Partido Popular, muy cercano a José María Aznar. A las 13.30 comenzará el trabajo entre los ministros de los dos países, dirigidos por los cancilleres Jorge Taiana y Miguel Angel Moratinos. Esto será en el palacio de Viana, la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de España. A las 14.15, Cristina de Kirchner será recibida por los reyes, en un almuerzo privado en el Palacio de la Zarzuela. Terminada la recepción, la Presidente tendrá su primer encuentro, también privado, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Palacio de la Moncloa. Este primer cruce está programado para no más de 50 minutos, pero servirá de precalentamiento para el encuentro mayor programado para el martes a la mañana.
Cena de gala
La Presidente estará liberada a tiempo para prepararse para la cena de gala ofrecida por los reyes en el Palacio de Oriente, donde las mujeres tendrán que concurrir de largo y los hombres, incluyendo a Hugo Moyano, de frac. Será el momento de los largos discursos de confraternidad, donde nuevamente los dos representantes de ambos estados se jurarán amor diplomático eterno y comprensión extrema. La idea es preparar el clima para la nueva ronda de discusiones privadas que tendrán lugar el martes temprano. Ese día la actividad comenzará temprano. Habrá un desayuno con Zapatero, de no más de una hora, ofrecido en la Moncloa. A las 10, Cristina de Kirchner se encontrará con el secretario general para Iberoamérica, Enrique Iglesias, una de las personas que Néstor Kirchner sacudió al comienzo de su mandato en 2003, cuando el uruguayo se negó a aceptar a Carlos «Chacho» Alvarez como titular de la CEPAL, por no ser economista. El elegido fue José Luis Machinea, lo que exacerbó aún más al patagónico. Juntos, la Presidente e Iglesias romperán el hielo y hablarán en la Casa de las Américas.
Luego del ágape, Cristina de Kirchner tendrá una nueva reunión privada con otro funcionario clave del Gobierno español. En este caso será en la Moncloa con la vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, la persona que en su momento escuchó de boca de la propia Cristina, a comienzos de 2008, que los derechos de Marsans serían respetados, y sus inversiones bienvenidas, en Aerolíneas Argentina y cualquier otro emprendimiento que el grupo quisiera efectuar.
A las 16, Cristina podrá desplegar nuevamente sus teorías sobre las virtudes del modelo económico argentino para que los estados desarrollados lo adopten para salir de la crisis. En este caso el auditorio serán el rey Juan Carlos de Borbón, Zapatero, todos los ministros y legisladores, en el Palacio de las Cortes. Allí también defenderá el derecho de España de ser parte del G-20, grupo que se reunirá entre el 2 y el 3 de abril en Londres.
A las 17 habrá una ofrenda floral en la Plaza de la Lealtad en honor a aquellos que dieron su vida por el reino de España, y a las 20, la Presidente será la anfitriona de los españoles en el Palacio del Pardo, antigua residencia de Francisco Franco y donde los invitados del reino de España descansan en su visita oficial.
Ayer, Zapatero habló ante la prensa argentina (en una nota al canal Telefé, propiedad del grupo español Prisa, otra de las recientes víctimas de las filípicas de Néstor Kirchner en contra del periodismo), para dar la bienvenida a Cristina de Kirchner. El jefe de Gobierno dijo que las empresas españolas están en Latinoamérica «para quedarse» y destacó como una «apuesta de Estado» las estrategias empresariales de responsabilidad social para contribuir al desarrollo regional.
«Queremos que haya un comportamiento, un modo de ser de la empresa española, que se caracterice por la responsabilidad social, por contribuir al desarrollo, al progreso y al bienestar. Es una apuesta de Estado que no tiene marcha atrás», dijo Rodríguez Zapatero, sin aceptar preguntas concretas sobre Aerolíneas o Repsol.

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