5 de mayo 2011 - 00:00

Zapatero y Merkel, bajo fuego por su “alegría”

«¿Qué quieren decir? ¿Cómo que dónde está el certificado de defunción?», dice Barack Obama mientras arroja al mar el cuerpo de Osama bin Laden, según el corrosivo humor de Dave Brown en el diario británico The Independent. Hace poco el estadounidense debió salir a mostrar su partida de nacimiento para poner fin a las habladurías.
«¿Qué quieren decir? ¿Cómo que dónde está el certificado de defunción?», dice Barack Obama mientras arroja al mar el cuerpo de Osama bin Laden, según el corrosivo humor de Dave Brown en el diario británico The Independent. Hace poco el estadounidense debió salir a mostrar su partida de nacimiento para poner fin a las habladurías.
Madrid - La alegría en Europa tras la muerte de Osama bin Laden se enfrió ayer al conocerse que el líder de Al Qaeda estaba desarmado cuando fue abatido y que quizá la tortura de prisioneros ayudó a Estados Unidos a localizarlo.

Legisladores en Alemania y en España cuestionaron a la canciller Angela Merkel y al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por sus entusiastas elogios al presidente estadounidense, Barack Obama.

«Es muy probable que el destino de Bin Laden sea un destino buscado por él mismo», dijo ayer Zapatero en el Parlamento después que el diputado Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, cuestionó su felicitación a Obama.

Zapatero dijo que habría preferido que Bin Laden hubiera sido llevado a juicio, pero que comprendía que la operación contra «uno de los criminales más sangrientos de la historia» haya terminado así.

En marzo de 2004, militantes islamistas detonaron simultáneamente bombas en cuatro trenes en Madrid, matando a 191 personas e hiriendo a más de 2.000. Los atacantes dijeron que el atentado no fue ordenado por Al Qaeda, pero sí inspirado en las acciones del grupo.

En Alemania, un veterano diputado del partido demócrata cristiano de Merkel, Siegfried Kauder, criticó un comunicado emitido el lunes por la canciller donde expresaba satisfacción por la muerte de Bin Laden.

«Yo no habría usado esas palabras», dijo Kauder. «Ésa es una manera vengativa de pensar que nadie debería tener. Es medieval».

«La muerte indiscriminada no está permitida por los acuerdos internacionales. Si uno llega a la conclusión de que Bin Laden ya no estaba activo, su muerte podría ser vista como indiscriminada», añadió.

Presentadores de televisión y radio se centraron en la revisión por parte de Washington de algunos detalles de la operación, como el hecho de que Bin Laden no estuviera armado y que una mujer herida no fue usada como escudo, diciendo que parecía cada vez más una ejecución.

Comentaristas en un programa de televisión español cuestionaron la versión oficial de que el cadáver del líder de Al Qaeda fue lanzado al mar y dijeron que la imagen de Obama podría perder puntos entre los europeos, que habrían preferido que lo capturaran y llevaran a juicio.

Los europeos también se sumaron al renovado debate sobre los tormentos y los interrogatorios, después de que las autoridades estadounidenses dijeran que la pista que ayudó a rastrear a Bin Laden fue obtenida de al menos un prisionero que fue torturado.

«Lo que me llama la atención es el intento de la Casa Blanca de encubrir Guantánamo. Están diciendo que la información que los llevó hasta Bin Laden vino de allí y que fue obtenida mediante tortura», dijo Manuel Erice, vicedirector del diario ABC en el programa «Los desayunos de TVE».

A muchos europeos les costó entender las celebraciones abiertas en las calles de Nueva York y Washington a principios de esta semana.

«Aunque muchas naciones sufrieron el terrorismo de Al Qaeda y pocos llorarán la muerte de Bin Laden, Estados Unidos es el único lugar donde se desataron estridentes efusiones espontáneas de gran alegría», escribió el columnista Gary Younge en el diario de centroizquierda británico The Guardian.

«La euforia inicial en Estados Unidos puede ser difícil de entender para personas de Europa occidental, pero en cierto sentido es comprensible en el contexto», dijo Paul Rogers, profesor de Estudios para la Paz en la Universidad de Bradford, en Gran Bretaña.

Algunos comentaristas dijeron que Obama podría perder su brillo en Europa, donde ha sido admirado por su enfoque más multilateral en política exterior que su predecesor, George W. Bush.

Pero el diario francés de centroizquierda Le Monde dijo en un editorial que Obama había dado el tono adecuado, diciendo que había anunciado la noticia con sobriedad y sin triunfalismos.

«Nada de la ridícula misión cumplida de Bush, vestido de piloto de combate, para proclamar en 2003 la victoria de EE.UU. en Irak», dijo.

El diario alemán Süddeutsche Zeitung expresó dudas sobre la legalidad de la muerte.

«¿Qué ley cubre la ejecución de Bin Laden?», escribió Heribert Prantl, uno de los editores del diario de tendencia izquierdista.

«La ley de EE.UU. exige un juicio antes de que se ejecute una pena de muerte. Las ejecuciones están prohibidas en los países basados en el Estado de derecho. La ley marcial tampoco cubre la operación de EE.UU. La decisión de matar al padrino del terror fue política», añadió.

Agencia Reuters

Dejá tu comentario