5 de enero 2009 - 00:00

Zarzuela para el calor de enero

Como indica una larga tradición arraigada en las temporadas de verano en Buenos Aires, el espectáculo «Avenida España. Zarzuela, Copla y Olé», hace pie en el añejo Teatro Liceo desde el 2 de enero para cumplir con una serie de representaciones en los próximos dos meses. A la manera de las antiguas compañías de arte español que se presentaron por décadas en el Avenida y en el mismo Liceo, teatros cercanos a la Avenida de Mayo y su pléyade de seguidores, la compañía comandada ahora por Alejandro Cuesta recurre a la vieja fórmula de la fragmentación de obras maestras de la zarzuela, la elección de algunas coplas famosas y un puñado de bailes enraizados en el arte coreográfico español que le debe tanto a la inspiración de la elegante escuela bolera (aunque en zapatos de tacón) como al flamenco y otras manifestaciones de origen popular.
El comienzo trae una evocación de las tertulias del legendario Teatro Apolo de Madrid de las primeras décadas del siglo XX y luego un conjunto de actores y mimos enhebran los distintos cuadros con pequeñas acciones introductorias. Trozos de «La Revoltosa», «Las Leandras», «La del manojo de rosas», «La corte del faraón», «El último romántico», «La del soto del parral», «El barberillo de Lavapiés» y «Luisa Fernanda» entre otras zarzuelas, bailes como el de «La boda de Luis Alonso», pasacalles, preludios e intermedios de firmas tan nobles como las de Jerónimo Jiménez, Francisco Alonso, Federico Moreno Torroba, Pablo Sorozábal, Reveriano Sotullo y Juan Vert y Ruperto Chapí se suman a lo largo del espectáculo. Apoyados en la tecnología del siglo XXI, los artistas de «Avenida España» cantan y bailan con pistas sonoras pregrabadas y utilizan sin excepción la amplificación de sus voces, lo que difiere de las antiguas expresiones que confiaban en las cualidades (o no) de la voz humana y de los instrumentos en vivo (a veces terriblemente desafinados).
Así todo se oye mejor y a pesar de algún percance, la sangre no llega al río. Alejandro Cuesta, cabeza de compañía, asume varios papeles: capocómico, cantante, iluminador y director que ajusta todos los detalles para que los cuadros tengan buen gusto, ritmo y calidad visual. José Terceiro y Eugenia Montes bailan bien, como lo vienen haciendo desde hace mucho tiempo. Adriana Rolla, Gustavo Torella y Guadalupe Maiorino (muy bien su «Canción de la paloma») tienen gracia y voces adecuadas para el género y la compañía se luce en cuadros colectivos como el de la Mazurca de las sombrillas, uno de los segmentos más aplaudidos de esta cabalgata.

Dejá tu comentario