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Zorzoli pasa del universo de Genet al de Harold Pinter con “Traición”
Para Ciro Zorzoli, aunque en “Traición” hay un triángulo amoroso, “decir que la obra trata sobre el adulterio implicaría un juicio moral”.
El autor (Premio Nobel de Literatura en 2005) se inspiró en la relación extramatrimonial que mantuvo con una presentadora de la BBC entre 1962 y 1969, mientras estaba casado con la actriz Vivien Merchant. Sin embargo, la obra no se limita a describir los vaivenes de un triángulo amoroso. Hay otros vínculos y otros incidentes que son la punta visible de conflictos mucho más profundos, como la rivalidad y camaradería entre hombres, el misterio femenino, los ideales traicionados y la autofrustración.
"Aquí hay un vínculo muy fuerte entre dos amigos, y a la vez uno de ellos tiene una relación amorosa con la esposa del otro", señala Zorzoli. "Pero decir que la obra trata sobre el adulterio implicaría un juicio moral. La traición está sujeta a cuestiones más subjetivas que tienen que ver entre otras cosas con lo que uno hace para cumplir un deseo o lleva adelante sus ideales a través del tiempo. A veces, es a costa del otro, o de uno mismo, aunque esto no siempre se lee como traición".
La pieza invierte la cronología de los hechos: empieza en 1977, cuando el affaire entre Emma y Jerry ya concluyó, y termina en 1968, cuando la relación está a punto de iniciarse.
Dialogamos con el elogiado director de "Estado de Ira" que viene de dirigir "Las criadas" de un autor "volcánico" como Jean Genet, y que siempre estuvo interesado en este material de Pinter "en donde nada es lo que parece ser".
Periodista: Pinter es una maestro de la ambigüedad, lo no dicho y la memoria difusa.
C.Z.: Es ambiguo porque en la vida todo es ambiguo. Y en algún punto, deja en claro que uno tiende a crearse la ilusión de que conoce al otro cuando ni siquiera se conoce a sí mismo.
P.: ¿Conservó las fechas del texto original?
C.Z.: Sí. Esa distancia temporal juega a favor del texto. También creo, ya que hablamos de traicionar ideales, que la del setenta fue una década muy significativa en la historia del siglo XX. Fue una época de ruptura y de aniquilamiento de ideales. Hay quienes pudieron adaptarse y otros no. Y aunque no se habla de esto puntualmente, el tema está muy presente en la pieza.
P.: Robert es editor, Jerry agente literario y Emma tiene su propia galería de arte. ¿Ese status hace que privilegien las formas sociales por encima de sus sentimientos?
C.Z.: Aunque no esté en primer plano, no es un dato menor que los tres pertenezcan a una determinada clase social. Por ejemplo, Robert y Jerry fluctúan todo el tiempo y se debaten entre la calidad de lo que escriben ciertos autores y las ganancias que estos escritores les generan a ellos. Hay muchas ironías al respecto. En su juventud, los dos publicaron revistas de poesía y ahora editan best sellers.
P.: ¿No hay una especie de alianza masculina contra Emma?
C.Z.: Emma es una mujer bien plantada y con criterio propio. Discute de literatura al mismo nivel que ellos y en cierto modo puede parecer una intrusa para estos dos hombres unidos por un vínculo fuerte y ambiguo. Pero ella misma es un misterio y además todo está teñido de sospecha. Nunca dicen todo lo que piensan, ni preguntan lo que quieren saber, y nunca está claro si quieren saber o prefieren no enterarse.
P.: ¿Le resulta eficaz la inversión cronológica de la pieza?
C.Z.: Sí. Es un recurso que la vuelve particularmente atractiva, porque realza ciertos datos y hace que el público tenga más información que la que manejan los personajes. Esa simultaneidad entre presente y pasado, muestra una realidad más rica y más compleja. Como en esas publicidades que muestran el antes y después de un tratamiento para adelgazar. A veces sólo es posible dimensionar ciertas cuestiones a través de una comparación.
P.: ¿Es una obra para todo público?
C.Z.: Absolutamente. No es nada complicada y además Pinter le agregó una mirada humorística, a veces muy oscura otras más socarrona. Respeta que sus personajes vivan esto como un drama, pero él no convierte en un drama lo que está contando. Es como cuando vemos al otro ahogarse en un vaso de agua. Nos puede parecer cómico porque lo estamos mirando de afuera, pero eso no le quita dramatismo al asunto.
P.: ¿Qué conclusión saca de esta historia?
C.Z.: Creo que la relación queda devastada, no por cuestiones de adulterio, sino porque ese enredo pone de manifiesto las resignaciones e insatisfacciones de cada uno de ellos. Son tres insatisfechos que buscan, pero nunca alcanzan, aquello que los complete. Siempre hay algo que los interrumpe o amenaza. Sus momentos de plenitud siempre ocurrieron en otro tiempo y en otro lugar. Además, sus diálogos tienen algo del absurdo beckettiano. Hay mucho humor por debajo y eso hace, también, que los personajes terminen siendo tres depredadores entrañables.
Entrevista de Patricia Espinosa


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