17 de diciembre 2010 - 00:00

El imperdible atractivo de las viejas pulperías

Las pulperías son como museos populares repletos de reliquias.
Las pulperías son como museos populares repletos de reliquias.
Salir a conocer antiguas pulperías, y el mundo de sabores y recuerdos que las atraviesan y rodean, es una atractiva sugerencia para escapadas de fin de semana que propone el crítico gourmet Pietro Sorba en su nuevo libro de investigación gastronómica «Pulperías, almacenes y manjares de la provincia de Buenos Aires».

Para los argentinos las pulperías son lugares legendarios. Aparecen en el «Martín Fierro» de Hernández y tanto en el «Juan Moreira» de Gutiérrez o de los Podestá como en el de Leonardo Favio. Están en «Don Segundo Sombra» de Güiraldes y en «El Sur» de Borges, y en incontables relatos, obras de teatro, telenovelas y películas.

Para el turista curioso, el encuentro con las pulperías resulta extraordinario. De pronto, en lo alto de una pared, un letrero de metal que dice «prohibido entrar armado y con sombrero puesto al despacho de bebidas» invita a fantasear que allí hubo más de un enfrentamiento entre cuchilleros. Sobre la mesada, junto al mazo de naipes, una perinola puede hacer que se gane una gentileza o se tenga que brindar dos sonrisas. Y a eso se suma un gozoso muestrario de sabores tradicionales: asados, chacinados y quesos artesanales, empanadas, pastas, alfajores, ensaimadas, facturas y dulces. Según Sorba, lo mejor para quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires es comenzar por lo más cercano, lo que él denominó el Circuito del Noroeste, desde San Antonio de Areco, «y a medida que se tome confianza empezar a ampliar las aventuras porque se saben los tiempos con los que uno se tienen que manejar». El especialista gastronómico ítalo-argentino propone en su libro siete circuitos, de los cuales ofrecemos datos de los tres más cercanos, que sirven de estímulo para comenzar a realizar exploraciones personales.



Recorrido 1



San Antonio de Areco, Campana, Villa Lía

Dado que éste es el territorio de la novela «Don Segundo Sombra», allí está La Blanqueada, que es la fiel reproducción de una antigua pulpería (en los cimientos de la original) en el Museo y Parque Criollo Ricardo Güiraldes. Sorba, entre los 18 lugares de esa zona destaca la historia, el menú y el entretenimiento que ofrece La Esquina de Merti (Segundo Sombra y Arellano, S.A. de Areco); considera emocionante tomar un vermú con picada en el Boliche de Bessonart (Zapiola y Segundo Sombra, S.A. de Areco), merendar en La Olla de Cobre (Matheu 433, S.A. de Areco) e ir a comer quesos, chacinados camperos, empanadas y cazuelas en la pulpería La Federal (Cabrera y Colón, Campana).

San Antonio de Areco está hacia el Norte, a 113 km de Capital Federal: exactamente en el km 113 de la Ruta Nacional (RN) 8, a 2 km del cruce con la Ruta Provincial (RP) 41.

Recorrido 2

LOBOS, NAVARRO, Cañuelas, Roque Pérez

Si yendo por la RN 205, al llegar al km 111,5 se dobla a la derecha y se toma el camino a Salvador María y luego se dobla a la izquierda y se toma el camino de tierra a Barrientos, se da con Almacén de Mongiardini, donde, según Sorba, el trofeo es el asado que se come allí. Más central (Boulevard 19 esq. 30, Navarro) está el Almacén Museo La Protegida, que exhibe miles de objetos relacionados con el campo; hay guitarreadas; ofrecen empanadas, guisos, locros y pasteles. Otros lugares para ver son La Casona del Angelito (Lobos), el almacén El Recreo (Navarro), El Siempre Viva (Vicente Casares), la posta El Palenque y la cervecera La Uribeña (Uribelarrea), y comprar productos rurales en la Escuela Agrotécnica Salesiana Don Bosco (Cañuelas).

Lobos está a 100 km de la Capital Federal, en dirección SO-NE. Se llega por RP 41 y RN 205, que comunican Navarro, Cañuelas, Uribelarrea y Roque Pérez, entre otras localidades.

Recorrido 3

Mercedes, Chivilcoy, San Andrés de Giles, Suipacha, Tomás Jofré, Azcuénaga, Carlos Keen, Villa Ruiz

Desde hace unos años en esta zona se viene destacando a nivel gourmet el polo gastronómico que se estableció en la localidad de Tomás Jofré, con restoranes de campo donde hay asado criollo, picadas, pastas caseras, masas, tortas, budines y strudel. Del mismo modo, se ha gestado en la localidad de Suipacha un itinerario denominado La Ruta del Queso. Y Mercedes, que muestra con orgullo casonas más que centenarias, que fue sede del primer fortín ante los indios (Guardia de Luján), tiene la pulpería más antigua del pago, la de Don Cacho Dicatarina, que «atiende al paisanaje y a quien la visite», lugar donde se han filmado películas como «Don Segundo Sombra», excelente para recorrer y disfrutar de buen vino y mejor salame quintero (casero).

Pietro Sorba considera imperdibles la pulpería-almacén La Vieja Esquina (Calle 25 y 28, Mercedes), con sus artesanales picadas, la centenaria Pulpería de Catarina (Prolongación Av. 29 y Río Luján, Mercedes), lugar de encuentro de paisanos. Después merece conocerse la colección de objetos que tiene Almacén Museo El Recreo (Camino Real de Av. José León Suárez y Av. de la Tradición, Chivilcoy). En su libro Pietro Sorba establece al fin de cada recorrido la sección «Si pasan por aquí...», donde recomienda los quesos y el dulce de leche de El Alba (Calle 16 esq.19, Mercedes) y para quienes quieren conocer una plantación de arándanos ir a El Mirtilo (RN 5, km 122,5, Suipacha).

A Mercedes, para hacer centro de todo el recorrido posterior, se llega desde la Ciudad de Buenos Aires, luego de 100 km, por la RN 7 hacia el noroeste hasta empalmar a la altura de Luján con la RN 5.

M.S.

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