El techo del tanque TK404, construido en aluminio y con un peso de 57 toneladas, fue el primero en montarse en la terminal de exportación de Punta Colorada, dentro del proyecto Vaca Muerta Oil Sur.
Luego de que se concretara el paso por debajo del río Negro, la terminal de exportación de Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, alcanzó una nueva etapa en su construcción. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) completó el montaje del techo del primer tanque de almacenamiento de crudo, identificado como TK404, un avance que marca un punto de inflexión en una obra que se perfila como pieza clave dentro de la nueva arquitectura exportadora de hidrocarburos de la Argentina.
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El hito no es menor si se considera el papel que está llamado a cumplir este tipo de infraestructura en la cadena logística del petróleo no convencional. Con la producción de Vaca Muerta en expansión sostenida, la capacidad para almacenar y despachar crudo hacia los mercados internacionales se convierte en una variable tan estratégica como la propia extracción.
La escala de una obra sin antecedentes en el Atlántico sur
Las dimensiones del proyecto hablan por sí solas. Cada uno de los tanques de la terminal fue concebido para almacenar 120.000 metros cúbicos de crudo, con 82 metros de diámetro y 35 metros de altura. La tecnología empleada fue seleccionada específicamente para garantizar operaciones seguras en condiciones costeras, un requerimiento técnico que añade complejidad al desafío de construcción.
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En términos de materiales, la magnitud también es considerable: cada tanque demanda aproximadamente 1.500 toneladas de acero y más de un millón de pulgadas de soldadura. Para el caso particular del techo del TK404, la estructura fue construida íntegramente en aluminio, con un peso total de 57 toneladas. Su montaje requirió cerca de 30.000 bulones y la intervención directa de 60 trabajadores, 35 de los cuales recibieron capacitación específica para esta etapa de la obra.
Esas cifras dan una idea no solo del volumen de inversión en marcha, sino también del nivel de especialización que exige el desarrollo de una terminal de estas características en el litoral argentino.
El contexto: un millón de barriles y la urgencia logística
El avance en Punta Colorada ocurre en un momento en que la industria petrolera argentina proyecta un salto productivo de magnitud histórica. Durante el CERAWeek —uno de los foros energéticos más relevantes del mundo—, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, señaló que el país podría superar el millón de barriles diarios de producción en 2026.
Ese umbral, de concretarse, implicaría una presión creciente sobre la capacidad de transporte, almacenamiento y exportación disponible. Sin infraestructura de salida a la altura del crecimiento productivo, el potencial de Vaca Muerta quedaría limitado por cuellos de botella logísticos que impedirían transformar los volúmenes extraídos en divisas genuinas para la economía argentina.
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En ese escenario, el proyecto VMOS adquiere una dimensión que trasciende lo estrictamente técnico. Su objetivo central es conectar el corazón productivo de la formación no convencional neuquina con una terminal de carga sobre el Atlántico, generando una nueva escala operativa para la industria y posicionando a Río Negro como un eslabón exportador de primer orden dentro del mapa energético nacional.
El montaje del techo del TK404 es, en ese sentido, mucho más que un hito constructivo. Es una señal concreta de que la infraestructura necesaria para sostener la próxima etapa del crecimiento petrolero argentino está tomando forma, con implicancias que combinan lo industrial, lo geopolítico y lo macroeconómico en proporciones difíciles de separar.
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