En un movimiento estratégico que consolida la tendencia inversora del sector energético, Tecpetrol, la compañía petrolera del Grupo Techint, presentó formalmente su solicitud para ingresar al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La presentación, realizada el pasado viernes, contempla un desembolso masivo de u$s2.400 millones destinados al desarrollo del área Los Toldos II Este, ubicada en la ventana de petróleo de Vaca Muerta.
Después del cruce con Javier Milei, la petrolera de Paolo Rocca pidió entrar al RIGI con un proyecto de u$s2.400 millones
Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint, formalizó su adhesión al régimen tras la ampliación del esquema hacia la actividad de producción. El proyecto Los Toldos II Este busca alcanzar una producción de 70.000 barriles diarios.
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Paolo Rocca, el hombre más rico del país.
Esta decisión del grupo liderado por Paolo Rocca se produce en un contexto de alta exposición pública, tras las recientes críticas lanzadas por el presidente Javier Milei contra el empresario a quien denostó en varios atriles -físicos y virtuales- al punto de calificarlo como "Don Chatarrín de los tubitos caros" y acusarlo de ser parte de entramados de corrupción que "vaciaron al país".
Din embargo, la apuesta técnica y financiera de la compañía confirma que los beneficios del nuevo marco regulatorio han primado sobre las tensiones políticas, traccionando uno de los mayores proyectos de inversión previstos para la cuenca neuquina en los próximos años.
El objetivo: 70.000 barriles y diversificación del portafolio
El plan de Tecpetrol para Los Toldos II Este no es una novedad técnica, pero sí lo es su encuadre financiero bajo las reglas del RIGI. La compañía busca replicar el modelo de desarrollo acelerado que ejecutó exitosamente en Fortín de Piedra, el yacimiento que revolucionó la producción de gas no convencional en el país.
El cronograma de trabajo se divide en dos fases operativas:
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Primera etapa: Alcanzar una producción de 35.000 barriles diarios hacia el año 2027.
Segunda etapa: Duplicar ese volumen para llegar a los 70.000 barriles diarios pocos meses después de completada la fase inicial.
Este desarrollo marca un hito en la estrategia del Grupo Techint, que busca diversificar su portafolio hacia el shale oil (petróleo no convencional), aprovechando su capacidad de integración con otras unidades de negocio del holding para acelerar la construcción de infraestructura y la puesta en marcha de los pozos.
La importancia de la ampliación del RIGI al Upstream
El factor determinante para destrabar este desembolso fue la reciente modificación de la reglamentación del RIGI. Hasta hace poco, el esquema solo incluía obras de infraestructura (como oleoductos o plantas), pero dejaba fuera a la perforación y producción propiamente dicha (upstream). Al incluir estas actividades de exploración y producción, el Gobierno Nacional logró elevar drásticamente el atractivo para las operadoras.
A través de la prórroga del régimen hasta 2027, el Ejecutivo estableció un piso mínimo de u$s 600 millones para desarrollos en cuencas no convencionales. A cambio, empresas como Tecpetrol acceden a un paquete de incentivos críticos:
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Libre disponibilidad de divisas: Permite el acceso progresivo a los dólares generados por las exportaciones.
Estabilidad regulatoria: Garantías fiscales por un plazo de 40 años.
Beneficios impositivos: Reducción en la alícuota del Impuesto a las Ganancias y exenciones arancelarias para la importación de bienes de capital.
Una carrera por el financiamiento y la producción
Con esta solicitud, Tecpetrol se suma a la movida iniciada semanas atrás por Pampa Energía, que pidió la adhesión al RIGI por un monto de u$s4.500 millones para el área Rincón de Aranda. Ambas compañías compiten ahora por captar financiamiento internacional en una etapa inicial del régimen, buscando acelerar los tiempos de ejecución para capturar los beneficios de un mercado global sediento de crudo.
La inclusión del upstream dentro de este marco normativo no solo impulsa la perforación, sino que garantiza la viabilidad de los proyectos de infraestructura asociados. Al asegurar ingresos en moneda dura, se fortalecen los esquemas de repago para la construcción de los oleoductos y plantas de tratamiento necesarios para procesar el incremento de volumen proyectado, consolidando a Vaca Muerta como el motor indiscutido de divisas para la economía nacional.




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