28 de marzo 2026 - 00:00

Son argentinos, convierten gas de pozos petroleros en datos y buscan desembarcar en Vaca Muerta

La compañía cerró una ronda por u$s11,5 millones y acelera su expansión con un modelo que conecta energía y economía digital. Planea llegar al país en 2026 con inversiones que superan los u$s20 millones.

Bernardo Cabral Nonna y Ariel Perelman, los argentinos detrás de BigSur Energy.

Bernardo Cabral Nonna y Ariel Perelman, los argentinos detrás de BigSur Energy.

En un contexto donde la demanda global de procesamiento de datos crece al ritmo de la inteligencia artificial y la blockchain, una startup fundada por argentinos propone una solución poco convencional: llevar los centros de datos directamente a los yacimientos petroleros. Ese es el modelo de BigSur Energy, la compañía que acaba de cerrar una ronda Serie B por u$s11,5 millones y que ahora busca expandirse en América, con la mirada puesta en la Argentina y el potencial de Vaca Muerta.

La propuesta rompe con la lógica tradicional de la industria tecnológica. En lugar de instalar grandes data centers en zonas urbanas, dependientes de redes eléctricas saturadas y costos energéticos crecientes, BigSur Energy apuesta por un esquema “off-grid”, es decir, completamente desconectado de la red. La clave está en aprovechar un recurso que hoy representa un problema para las petroleras: el gas natural asociado que no puede ser transportado y que muchas veces termina siendo quemado o liberado a la atmósfera.

De residuo energético a activo digital

El corazón del modelo es lo que sus fundadores definen como un “arbitraje energético”. La empresa compra gas directamente en boca de pozo, instala generadores y despliega centros de datos modulares en la misma locación. A partir de ahí, transforma ese gas en energía eléctrica y la utiliza para alimentar infraestructura de cómputo de alto rendimiento.

“Básicamente, transformamos el gas en bits y bytes”, explicó a este medio Ariel Perelman, cofundador y CEO de la firma.

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El proceso no solo permite reducir costos energéticos —uno de los principales cuellos de botella para industrias como la minería de Bitcoin o la inteligencia artificial—, sino que además resuelve un problema estructural del sector petrolero. Cuando el gas asociado no puede ser evacuado por falta de infraestructura, se convierte en un pasivo que incluso puede limitar la producción de petróleo. BigSur Energy, en ese sentido, actúa como un “gasoducto virtual”.

El resultado es un triple impacto: mejora la eficiencia operativa de las petroleras, reduce emisiones vinculadas al venteo o quema de gas, y genera una nueva fuente de ingresos a partir de un recurso subutilizado.

Un modelo que nació de una necesidad concreta

El origen de la compañía está directamente vinculado a los desafíos de la industria cripto. Perelman, con trayectoria en el mundo tecnológico y el desarrollo de infraestructura digital, detectó que el costo de la energía era el principal factor que condicionaba la rentabilidad de la minería de Bitcoin.

La búsqueda de una solución lo llevó a asociarse con Bernardo Cabral Nonna, especialista en Oil & Gas con más de 20 años de experiencia en el sector. Esa combinación de perfiles —tecnológico y energético— fue lo que permitió desarrollar una propuesta que hoy empieza a escalar.

“Era evidente que la única ventaja competitiva real estaba en ir directo a la fuente de energía”, explicó el CEO.

Desde entonces, la empresa avanzó con un crecimiento progresivo. Tras una ronda semilla de u$s4,7 millones y una Serie A de u$s5 millones, la reciente Serie B consolidó el respaldo de inversores, en su mayoría actuales accionistas, lo que refuerza la confianza en el modelo.

Hoy, BigSur Energy cuenta con 14 sitios operativos en Texas y una capacidad equivalente a más de 200 MW en gas, con márgenes de rentabilidad que rondan el 65% de EBITDA, un nivel inusual tanto en el sector energético como en el tecnológico.

Cómo funciona la operación en campo

La implementación del sistema se basa en infraestructura modular, lo que permite desplegar operaciones de manera rápida y adaptable a cada yacimiento. Los centros de datos se instalan junto a los generadores, que utilizan el gas como combustible, y operan con conectividad satelital redundante para garantizar continuidad.

Este esquema elimina la necesidad de grandes inversiones en redes eléctricas o transporte de energía, y permite monetizar el recurso desde el primer momento en que se pone en marcha la operación.

Además, la flexibilidad del modelo facilita su escalabilidad. A medida que aumenta la disponibilidad de gas o la demanda de procesamiento, se pueden sumar nuevos módulos sin necesidad de rediseñar toda la infraestructura.

El desembarco en Argentina y el rol de Vaca Muerta

Tras consolidar su operación en Estados Unidos, la compañía ya proyecta su llegada a la Argentina en 2026. El foco estará puesto en Vaca Muerta, donde la abundancia de recursos y las limitaciones de infraestructura generan condiciones similares a las que dieron origen al modelo en Texas.

El esquema elegido para el país será el denominado “carry”, en el que las petroleras locales financian la infraestructura física mientras que BigSur Energy se encarga de la operación. Las primeras iniciativas implican inversiones superiores a los u$s20 millones.

El contexto local aparece como una oportunidad. La falta de capacidad de transporte de gas en ciertos momentos del año y la existencia de volúmenes de gas no aprovechados abren la puerta a soluciones alternativas como esta, que permiten monetizar recursos sin necesidad de grandes obras de infraestructura.

Una apuesta a largo plazo en la economía de datos

Más allá del crecimiento inmediato, la compañía ya proyecta una salida a bolsa (IPO) para 2028, en un escenario donde la convergencia entre energía y tecnología gana cada vez más protagonismo.

La apuesta no es menor. En un mundo donde la inteligencia artificial, la computación de alto rendimiento y la blockchain demandan cada vez más energía, modelos como el de BigSur Energy buscan redefinir dónde y cómo se produce esa energía.

El desafío, hacia adelante, será escalar el modelo en distintos mercados, adaptarse a regulaciones locales y consolidar una propuesta que, por ahora, combina dos sectores históricamente separados.

En ese cruce entre petróleo y datos, la startup argentina intenta posicionarse en un lugar estratégico: convertir un problema energético en una oportunidad dentro de la nueva economía digital.

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