ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de marzo 2006 - 00:00

Alberto Migré tuvo su último adiós

ver más
En un clima de profunda congoja y con reiteradas muestras de afecto y reconocimiento, los restos mortales del más destacado autor de telenovelas del país, Alberto Migré, fueron despedidos ayer en el cementerio de La Chacarita.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El autor de éxitos involvidables como "Rolando Rivas, taxista" y "Piel naranja", entre 700 títulos de radio y telenovelas, había fallecido en la madrugada del viernes a los 74 años mientras dormía en su casa y una caravana de más de 50 automóviles escoltó su féretro, que partió a las 10 de la mañana de la sede de Argentores.

Los restos del hombre que marcó las líneas maestras del melodrama latinoamericano y argentino y que siempre hizo gala de un estilo depurado tributario de cierto modernismo literario, para contar historias de barrio y amores pasionales, llegaron a la capilla de Responso de la Chacarita a las 11, donde lo aguardaba un nutrido grupo de actores, dramaturgos y gente de la televisión para tributarle un último y definitivo adiós.

Actores como Soledad Silveyra, Marilina Ross, María Concepción César, Selva Alemán, Aldo Barbero, Mario Sapag, Guillermo Bredeston, Arturo Puig, Nora Cárpena, María López Rey, Elizabeth Killian, Onofre Lovero y Dorys del Valle, los dramaturgos Tito Cossa y Carlos Gorostiza, gente del medio televisivo como Pablo Codevila y Nora Lafont y su íntimo amigo y coatuor de los últimos años Víctor Agú asistieron a la ceremonia de reponso.

Todos ellos acompañaron el cuerpo de Migré hasta el Panteón de la Asociación de Actores, donde fue enterrado.

Bajo un cielo plomizo, propio de un desenlace indeseado de alguno de sus magistrales melodramas, la concurrencia le tributó un cerrado, sentido y prolongado aplauso cuando los restos de Migré abandonaron el coche fúnebre para ingresar al Panteón de Actores, donde descansarán junto a otras inolvidables figuras del medio artístico.

"Su gran virtud fue trabajar la identidad, fue el que más trabajó la identidad en el teleteatro y el que llevó al hombre al teleteatro", aseguró visiblemente acongojada Soledad Silveyra que no pudo evitar gritar un "gracias" cuando su cuerpo era ingresado al Panteón de Actores.

La heronía de "Rolando Rivas, taxista", el melodrama que a comienzos de los '70 modificó el género para siempre, afirmó que Migré fue "el hombre que más me marcó, más me dio y más me enseñó en mi carrera sobre el arte popular".

"El teleteatro tiene esa maravilla de crear la ilusión que le permite a la gente besar a través de la boca de sus personajes y reír a través de su risa y creo que Alberto fue el gran maestro de ese arte", señaló Solita.

Por su parte Marilina Ross, que fuera la estrella de "Piel Naranja", la telenovela que la reunió con Arnaldo André en 1975, transmitió sus sentimientos: "Me estalla el corazón porque se fue un ser humano extraordinario, de una solidaridad asombrosa, parece que se van los buenos", dijo y evitó seguir hablando.

Para Arturo Puig, que protagonizó su melodrama "Pablo en nuestra piel", junto a otros cuatro en pareja con María Valenzuela, "la gran virtud de Alberto fue defender la palabra y escribir creando imágenes maravillosas".

"El fue un innovador dentro del género del teleteatro, donde contó las historias de amor como nadie las ha contado; fue también un autor extraordinario, con una letra que poseía una música especial, difícil de aprender pero con una melodía que llegaba al corazón de la gente", agregó Puig.

María Concepción César, recordándolo con afecto destacó de Migré el haber mantenido "una pureza muy grande y sostener siempre los códigos del honor, la fidelidad del amigo y la nobleza de corazón, que son grandes virtudes acaso hoy un poco perdidas".

Finalmente con palabras muy cariñosas, Selva Alemán dijo que "lo recordamos y lo vamos a recordar toda la vida porque pertenece a nuestra vida".

"Alberto era fundamentalmente un creativo nato, una persona muy amable, con muy buen sentido del humor; era un placer trabajar con él y era un placer ser su amigo; es una pérdida muy grande y cuando la gente que uno quiere se va no hay consuelo", finalizó.

Declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires en 2001 y encarnizado defensor de los derechos de los autores a través de su cargo al frente de Argentores, que ejerció hasta su muerte, Migré supo alejarse de una televisión que ya no lo convocaba ni desde sus modos de producción, ni desde su discurso ni desde sus historias para refugiarse en los los últimos años en el radioteatro, el género con el que se había iniciado como autor sobre fines de la década del '40.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias