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27 de febrero 2008 - 00:00

Amis: "Se debería recordar al Gulag como el Holocausto"

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Martin Amis volvió a cargar contra los intelectuales que aún sienten empatía por el experimento soviético.
Barcelona (EFE) - El británico Martin Amis, que presentó su nueva novela «La casa de los encuentros», en la que relata la historia de dos hermanos en un campo de concentración siberiano, consideró que es «sorprendente» que hoy se conozca «tan poco del Gulag soviético y no se le dé la importancia que tiene».

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Amis, que se encuentra en España presentando el libro, confesó en rueda de prensa que uno escribe «como respuesta a una presión interior», que en este caso empezó a producirse después de haber acumulado durante mucho tiempo información sobre Stalin y su época. El proceso mediante el cual una persona desarrolla, a partir de ahí, una novela es, de todas maneras, según Amis, «muy misterioso, pero siempre hay un detonante».

Que en este caso, dijo, es la frase con la que comienza el libro «Mi hermano pequeño vino al campo en 1948 ( cuando yo ya estaba allí), en el apogeo de la guerra entre las bestias y las putas...».

A partir de ahí, el narrador construye un relato, que también es una historia de amor triangular entre los dos hermanos y la joven judía Zoya, en el que retrata una Rusia, en la que el Estado siempre se anteponeal pueblo, con una institución como la del Gulag, que ha calificado como el «mayor abuso perpetrado por un Estado en contra de la humanidad».

A su juicio, es paradójico que mientras del Holocausto nazi existe mucha información y un ambiente «casi sagrado sobre lo que fue», en el caso del Gulag «no existe esa sacralización del corpus de su conocimiento, pero a consecuencia de estos campos murieron más de 30 millones de personas». Para Amis, es «como si la Historia no los viera como crímenes que están a un nivel similar» y todavía hoy, agregó, existe una «gran empatía» por parte de algunos intelectuales por el experimento soviético, lo que le «choca, porque buscan alguna idea válida y no se enfrentan al hecho de los terribles crímenes que se cometieron durante ese régimen».

El escritor, que reconoció que nunca ha estado en Rusia, dijo que ahora tampoco cree que vaya a ir porque no quiere acabar como Alexander Litvinenko, la primera víctima conocida contaminada por polonio 210. Preguntado por su ideología personal aclaró que no está afiliado a ningún partido político ni piensa estarlo y advirtió que tampoco debe uno «afiliarse a cualquier ideología. Cuando uno lo hace, se afilia a un espejismo, una ilusión y un engaño, que siempre responderá con violencia cuando se le reta. Incluyo -dijo- todas las religiones, la expresión más fosilizada de todas las ideologías».

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