Obra de John Baldessari que exhibe la Bienal de Whitney, cuya edición actual remite al momento cultural y político de los Estados Unidos.
La Bienal del Whitney junto a otras bienales y grandes exposiciones de los museos se consolidan como los auténticos canales que legitiman las propuestas artísticas contemporáneas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La posición del arte americano hoy (Where American Art Stands Today) es el tema de la edición 2008 de la Bienal del Whitney (Biennial Whitney Museum of American Art), cuyo propósito es presentar las creaciones recientes.
Las curadoras Henriette Huldisch y Shamim M. Momim, han señalado su interés en «tomarle el pulso al estado del arte que hoy se hace en Estados Unidos y lo que hemos encontrado es un paisaje en el que cabe casi de todo». En la edición actual, la Bienal remite al momento cultural y político de los Estados Unidos.
La convocatoria más importante del arte contemporáneo en Estados Unidos incorporó a su espacio el edificio del Armory, ambos en pleno centro de Manhattan, con obras de 81 artistas contemporáneos, con estilos heterogéneos y creadores en distintas ámbitos artísticos, incluida la fotografía, el cine y el arte multimedia.
En el gigantesco Drill Hall del Seventh Regiment Armory Building, en Park Avenue, durante los primeros días de la Bienal, varios artistas, entre ellos, Gretchen Skogerson, Matthew Brannon, Eduardo Sarabia, Rita Ackermann y Agathe Show, realizaron performances e intervenciones en sus salas.
«La Bienal es muy importante para el museo porque es la oportunidad que nos permite tomar la temperatura al arte estadounidense y prestar especial atención a los artistas contemporáneos», afirmó su director, Adam Weinberg, quien recordó que, surgida en 1918 en el Whitney Studio Club, la idea de la Bienal era anterior al mismo museo.
El documental en video digital «Still from Al Otro Lado» de Natalia Almada (México), William Córdova (Perú), y el video «Cheese» de Mika Rottemberg ( Argentina), inician el recorrido de las cuatro plantas del edificio diseñado en la calle Madison por el arquitecto alemán Marcel Breuer, que huyó a los Estados Unidos para escapar de los nazis.
El espacio Open Studio incluye una serie de programas que reúnen artistas y público tanto en las salas de los museos como a través de la red virtual. Se ofrecen los trabajos de 50 artistas a través de 80 programas, que permiten el acceso directo a las propuestas de los creadores contemporáneos más destacados, ampliando el público de los museos a través de Internet.
La fundación Art Production Fund expone la gran «Fuente Eléctrica», de los británicos Tim Noble y Sue Webster, que ya se ha instalado en el Centro Rockefeller. Muestran esculturas en vinilo negro del artista Rodney Mc Millian, el ecosistema floral de Phobe Washburn.
Se destacan la mordacidad del documental «When the Levees Broke», acerca del huracán Katrina que azotó a Nueva Orleáns; y la instalación «Divina violencia», una obra crítica de Daniel Joseph Martínez, un sala con numerosas lápidas doradas con nombres que su autor señala como terroristas de Al-Qaeda y otros grupos nacionalistas.
La propuesta de Adler Guerrier documenta una explosión de violencia racial que transfiguró a Miami Beach en 1968, que atribuye la obra a un colectivo ficticio de artistas afroamericanos activos en Miami en aquella época. A través del recurso de un film dentro de otro, con recuerdos improvisados por actores, Omer Fast entreteje sexo con mentirasy tiroteo con civiles en Irak. La obra de MkGuth convoca a participar en sesiones terapéuticas para trenzar cabello en melenas falsas para demostrar los pretendidos beneficios del antistress de los participantes. En una singular performance participó Kembra Pfahler, líder del The Voluptuous Horror of Karen Black.
Otra sala presenta las obras en papel de Matthew Brannon, que trabajó en el Armory a partir del guión sonoro «The last page in a very long novel», con sonidos grabados en el edificio. Ellen Harvey expone sus dibujos en el Whitney y también ha retratado a cien visitantes en el edificio del Armory, espacio donde las galerías llevan a cabo «su ArteBA de Nueva York».
Carol Bove realiza una personal reinterpretación del objet trouvé de Marcel Duchamp, y Rita Ackerman presenta sus conocidos collages sobre plexiglas. En el Armory, Bert Rodríguez proyectó un bar para el que empleó como mozosa otros artistas. Una obra inspirada en el restaurante Food que fundó en Nueva York, en los años 60, Gordon Matta-Clark (1943-1978), de quien el Museo Whitney presentó el año pasado una retrospectiva con más de un centenar de obras, que hemos comentado en esta página. El hijo del reconocido pintor chileno Roberto Matta, había desarrollado la idea del original restaurante Food, manejado por artistas. Una de las cofundadoras, la escritora y bailarina Caroline Yorke Goodden, recordó: «Pensó en un restaurante como una gran escultura y diseñó todo: mesas, mostrador, recipientes, utensilios. Todavía tengo los dibujos.»
Entre los artistas de larga trayectoria, la Bienal del Whitney incluye la participación del creador multimedia John Baldessari (1931), considerado uno de los primeros exponentes del arte conceptual en los Estados Unidos. Desde los años 80, centró su trabajo en la fotografía: sus conocidas alteraciones de afiches y fotos remiten estéticamente al papel del arte y los artistas en la sociedad.
El programa de esta edición ha incorporado actividades complementarias, como seminarios con los artistas, los críticos y los curadores.
Dejá tu comentario