En conjunto con otras dos compañías, IBM anunció el descubrimiento de una nueva tecnología que sería capaz de reemplazar a las ampliamente difundidas memorias flash, presentes en pen drives, tarjetas para cámaras fotográficas o agendas y muchas otras aplicaciones que requieren de una memoria que no sea volátil, es decir, que no necesite una constante presencia de electricidad para funcionar. Los científicos de IBM presentaron lo que denominan «memoria de cambio de fase» (phase-change memory), capaces de realizar operaciones unas 500 veces más rápido que las memorias flash y utilizando menos de la mitad de energía para escribir información dentro de las celdillas de almacenamiento.
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A estas ventajas, se suma su capacidad de miniaturización -algo que se ha señalado como uno de los talones de Aquiles de las memorias flash- que la ponen, hoy día, al nivel de las previsiones que en el campo de los chips se realizan para el año 2015. De acuerdo con las empresas responsables, su velocidad y su capacidad de miniaturización, colocan a la memoria de cambio de fase en un sitial inmejorable para incorporarse en futuras creaciones de la industria electrónica, del mismo modo que podrán utilizarse para almacenar grandes cantidades de datos, lo que las convierte en alternativas interesantes para la industria del espectáculo cinematográfico.
La nueva teconología fue posible gracias a la utilización de nuevas aleaciones para su fabricación, y gracias a la velocidad que son capaces de desarrollar, podrían también generar una revolución en el campo de las computadoras personales, donde los diseños de memorias más veloces son aquellos que necesitan un flujo constante de electricidad (las famosas memorias RAM. Las grandes desventajas de este tipo de componentes residen en que, por un lado, tienen un número limitado de «escrituras y borrados» de sus celdillas y, por otra parte, a la fecha no se ha descubierto un material que sea capaz de conservar su carga eléctrica por más de diez años, lo que implica una caducidad temporal que debe tenerse en cuenta en las computadoras personales.
Pero el analista Rob Lineback no es tan optimista: «parece que cada vez que se piensa que las memorias flash van a caducar, las compañías encuentran la manera de mantenerlas vigentes. Si bien éste es un gran avance, pasarán por lo menos entre 3 y 6 años antes de que veamos cuál es su verdadera fuerza en el mercado.»
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