El método que se utiliza en todo el mundo para realizar autopsias es el denominado Protocolo de Minnesota, que está incluido en el «Manual de las Naciones Unidas para la prevención e investigación eficaces de las ejecuciones ilegales arbitrarias y sumarias», se tomó en este caso Matías Bragagnolo como base para llevar a cabo la segunda autopsia.
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Según el protocolo, «el resultado final exigirá conocer los antecedentes patológicos del sujeto, las circunstancias que rodearon o condujeron a la muerte (especial estudio de la escena o lugar de los hechos) y, por último, la autopsia ( incluidos todos los estudios complementarios)».
Además de «fotografiar el cuerpo en la forma en que se encuentre, registrar el estado de los fenómenos cadavéricos, especialmente la temperatura ambiental y rectal, toma de humor vítreo, proteger las manos con bolsas de papel y todo aquello que se hace en los homicidios», reza el documento.
También toman especial importancia las «radiografías de todo el cuerpo y se recomienda realizarlas antes y después de desnudar el cadáver».
En este caso, la defensa de Bragagnolo entendió que estos elementos no fueron respetados en la primera autopsia, aunque sí en la segunda requerida por los peritos.
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