21 de febrero 2008 - 00:00
"Aquí se hace teatro aun sin dinero, en Europa es al revés"
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Claudio Hochman: «La protagonista de mi obra se parece a la de Shakespeare, pero a diferencia de ella, ahora está en condiciones de contárselo al público».
P.: ¿Qué ventajas tiene hacer teatro en Portugal?
C.H.: Encontré muchas más opciones de trabajo y además en Europa es mucho más fácil armar una compañía. Allí di con un espacio propio de experimentación, donde nadie me corre, nadie me apura, estreno cuando quiero, trabajo con la gente que yo elijo y hago lo que quiero.
P.: ¿Recibe financiación del Estado?
C.H.: Yo soy financiado a nivel personal por el Teatro Nacional de Portugal, pero mi compañía es independiente, como las de acá. Llevé el esquema argentino a Europa.
P.: ¿Cómo es ese esquema «argentino»?
C.H.: Hacer lo que uno tenga ganas de hacer y después ver cómo lo vende; los europeos, si no tienen antes el dinero, ni salen de su casa. Si no hay un contrato firmado no hacen teatro, el teatro existe porque alguien puso el dinero antes.
P.: Antes de entrar en la Comunidad Europa, Portugal era considerado un país de segunda clase.
C.H.: Los mismos portugueses siguen diciendo «Me voy a Europa» cada vez que viajan. Pero ahora que entraron los países del Este a la Comunidad Europea, ya no se sienten tan mal posicionados.
P.: En relación a Buenos Aires, Lisboa es una ciudad más aldeana. ¿Cómo es su circuito teatral?
C.H.: Es reducido, con un promedio de 30 espectáculos. La gente no va al teatro, no le interesa, por ahí va a ver un musical cada tanto... Por otra parte, hay un público de teatro cautivo que sigue con entusiasmo a cuatro o cinco compañías emblemáticas que hacen autores contemporáneos y autores clásicos con un gran respeto por el texto dramático, porque los portugueses son respetuosos en todo, muy al estilo inglés.
P.: ¿Y eso a qué se debe?
C.H.: Tuvieron un gran imperio. Hace 500 años conquistaron el mundo y ese pasado sigue gravitando en la actualidad. Pero lo que más los marcó fueron sus cuarenta años de dictadura, que fue durísima, y de ahí no salieron como España a hacer topless y disfrutar de la movida, se quedaron quietos. No gritaron, ni se brotaron. En ese sentido son muy medidos y respetuosos.
P.: ¿Respetuosos de la ley?
C.H.: Más o menos, también pueden ser algo tramposos, pero guardan las formas.
Tienen frases hechas para todo. Los viernes todo el mundo dice: «buen fin de semana». Nadie se olvida de hacerlo ni se equivoca. Y si el sábado se cruza con alguno le dice indefectiblemente: «buena continuación del fin de semana». Son muy introspectivos y con todo ese mar que los rodea no es extraño que haya tenido tan buenos poetas y escritores. Eso sí nunca podría tomar mate con ellos, porque jamás compartirían una bombilla.
P.: ¿Cómo es esta « Julietta»?
C.H.: Es la historia de una actriz a la que le sucede algo parecido a lo que le pasó a la Julieta de Shakespeare y se lo viene a contar al público. A partir de ahí comienza a narrar la tragedia de «Romeo y Julieta» mezclándola con su propia historia de amor. El espectáculo incluye técnicas circenses, danza, música y canciones, eso crea una atmósfera muy especial. La gente sale muy sensible y eso es muy grato para mí, porque no hay peor pecado que ir al teatro para aburrirse.
Entrevista de Patricia Espinosa




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